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La Roca en el Pantano

Carved In Stone

Der Fels im Moor

Dort, wo die Nebel nie verweh'n,
wo nie das Licht sich zeigt,
dort steht seit ewig langer Zeit
ein Fels im Moor und schweigt.
Die Unken singen dort ihr Lied
in jeder neuen Nacht,
als wüssten sie, was einst hier war
und was dies Unheil bracht.

Es lebte einst vor vielen Jahr'n
ein wunderschönes Kind,
ein Bauernmädchen, jung und zart
und frisch wie Morgenwind.
Die liebte einen Königssohn,
dem war sie angetan.
Sie trafen sich des nachts im Wald,
dass sie beisammen war'n.

Er koste sie, er sprach zu ihr
manch Wort wie Honig süß.
Sie glaubte ihm und war ganz sein,
bis er sie dann verstieß.
Sie weint' so sehr, es war im gleich,
sie bat ihn: "Bitte, bleib!"
und wusst nichts von der bitt'ren Saat,
die wuchs in ihrem Leib.

Und als das Kleid zu eng ihr ward,
da kam die Sache raus.
Der Vater schlug sie grün und blau
und trieb sie aus dem Haus.
Und als sie dann ihr Kind gebar
im dunklen Moor, allein,
da war sie voller Angst und Schmerz
und wusst' nicht aus noch ein.

"Geliebtes Kind, in dieser Welt
sind wir nun ganz allein,
doch vor der andern Hohn und Spott
bewahret sollst Du sein."
Sie zog die Nadel aus ihrem Haar,
stach sie dem Kind ins Herz.
Dem Wahnsinn nahe, tränenblind,
nie fühlt' sie solchen Schmerz.

Sie nahm das Kind auf ihren Arm
und sank ins Moor hinab.
Sie floh vor der Verachtung fort
und fand ein stilles Grab.
Am Felsen, wo die Unke singt,
verließ sie diese Welt.
Seitdem wird dieser Platz nie mehr
von Sonnenlicht erhellt.

La Roca en el Pantano

Dónde los neblinas nunca se disipan,
dónde nunca la luz se muestra,
alí desde hace mucho tiempo
una roca en el pantano y calla.
Las ranas cantan allí su canción
cada nueva noche,
como si supieran lo que una vez fue aquí
y lo que trajo esta desgracia.

Una vez vivió hace muchos años
una hermosa niña,
una campesina, joven y delicada
y fresca como el viento de la mañana.
Ella amaba a un príncipe,
quien le gustaba.
Se encontraban de noche en el bosque,
para estar juntos.

Él la besaba, le hablaba
palabras dulces como la miel.
Ella le creía y era toda suya,
hasta que la rechazó.
Ella lloraba tanto, le era igual,
le rogaba: "Por favor, quédate!"
y no sabía de la amarga semilla,
que crecía en su vientre.

Y cuando su vestido le quedó ajustado,
la verdad salió a la luz.
Su padre la golpeó hasta dejarla morada
y la echó de la casa.
Y cuando ella dio a luz a su hijo
en el oscuro pantano, sola,
estaba llena de miedo y dolor
y no sabía qué hacer.

"Querido hijo, en este mundo
estamos completamente solos,
pero del desprecio y la burla de los demás
debes ser protegido."
Ella sacó la aguja de su cabello,
y la clavó en el corazón del niño.
Cerca de la locura, cegada por las lágrimas,
nunca había sentido tanto dolor.

Tomó al niño en sus brazos
y se hundió en el pantano.
Huyó del desprecio
y encontró una tumba silenciosa.
En la roca, donde canta la rana,
dejó este mundo.
Desde entonces, este lugar nunca más
ha sido iluminado por la luz del sol.