Sohn der Morgenröte
Es entstieg der Morgenröte
einst ein Krieger, stolz und schön.
Sonn und Mond erblassten beide,
als dies Wesen sie geseh´n.
Wenn er durch die Wälder rannte,
glich er einem jungen Reh,
seine Augen gleich dem Himmel,
seine Haut weiß wie der Schnee,
schwarz sein Haar, wie Rabenfedern,
wie der Grund der ew´gen See.
Still war unser Land, und friedlich,
Krieg nichts als ein böses Wort,
doch es kamen and´re Zeiten
und mit ihnen Raub und Mord.
Als man unsre Krieger sandte,
zog er lächelnd in die Schlacht,
um die Seinen zu beschützen,
die man in Gefahr gebracht,
zog er, einer unter vielen,
mit der Heerschar in die Nacht
Viele Wochen sind vergangen,
als die Schar nach Hause kehrt.
Viele Leben sind erloschen
und nur wenige unversehrt.
Doch die Königin schaut flehend
jedem Krieger ins Gesicht,
sucht und sucht in jeder Reihe,
doch den Einen find´t sie nicht
und sie sucht, bis vor Erschöpfung
weinend sie zusammenbricht.
Heute Nacht klingen im Walde
Lieder zu der Toten Ehr´,
doch der Sohn der Morgenröte
kehrt nach Hause nimmermehr.
Leb´ denn wohl, edelster Krieger,
weh´ Dein Haar in ruhigerem Wind,
denn hier ist ein Sturm am Toben,
in dem wir nur Blätter sind;
mög´ Dein edler Geist uns leiten,
bis das Blut des Feindes rinnt...
Hijo del Amanecer
De la aurora surgió
un guerrero, orgulloso y hermoso.
El sol y la luna palidecieron ambos,
cuando vieron a este ser.
Al correr por los bosques,
se asemejaba a un joven ciervo,
sus ojos como el cielo,
su piel blanca como la nieve,
su cabello negro como plumas de cuervo,
como el fondo del mar eterno.
Nuestra tierra estaba en silencio y en paz,
la guerra solo una palabra malvada,
pero llegaron otros tiempos
y con ellos el robo y el asesinato.
Cuando enviaron a nuestros guerreros,
él sonrió al ir a la batalla,
para proteger a los suyos,
aquellos que estaban en peligro,
se fue, uno entre muchos,
con el ejército hacia la noche.
Han pasado muchas semanas,
cuando la tropa regresa a casa.
Muchas vidas se han apagado
y solo unos pocos ilesos.
Pero la reina mira suplicante
a cada guerrero a los ojos,
busca y busca en cada fila,
pero al Uno no lo encuentra,
y busca hasta el agotamiento,
llorando se desploma.
Esta noche en el bosque suenan
canciones en honor a los muertos,
pero el hijo del amanecer
nunca regresará a casa.
Adiós, noble guerrero,
deja que tu cabello ondee en el viento tranquilo,
pues aquí hay una tormenta rugiendo,
en la que solo somos hojas;
que tu noble espíritu nos guíe,
hasta que la sangre del enemigo fluya...