Lamparina
Lamparina, ilusões sobre nossas cabeças.
Filhos, ritos, guardiões, procissões nos terreiros:
Que os latidos de cães denunciam primeiro.
Afastando demônios como ser sacerdote;
Confiando na vida; esquecendo o medo,
Mais longe profundo pra além do absurdo,
Se julga o mundo no compasso sinistro.
No instante segundo, beira do precipício,
O coração do aflito que jazi sem sepulcro,
Como errante confuso pelos cantos longínquos;
Pelos cantos longínquos do todo infinito.
Com a morte discuto no mais forte argumento,
Convenço que o justo traz a glória por dentro,
Merecendo seu rumo, adiante, futuro;
Sem gozar com o julgo o pecado da culpa.
Que nas sombras noturnas devolve a dúvida,
Devolve a dúvida mais o desespero,
Tirando da boca o sabor doce, ingênuo,
O sabor doce, ingênuo, do amor pela outra.
Farolito
Farolito, ilusiones sobre nuestras cabezas.
Hijos, ritos, guardianes, procesiones en los patios:
Que los ladridos de perros delatan primero.
Alejando demonios como si fueras sacerdote;
Confíando en la vida; olvidando el miedo,
Más allá profundo, más allá del absurdo,
Se juzga el mundo en el compás siniestro.
En el instante segundo, al borde del precipicio,
El corazón del afligido que yace sin sepultura,
Como errante confundido por los rincones lejanos;
Por los rincones lejanos del infinito entero.
Con la muerte discuto en el argumento más fuerte,
Convenciéndome de que lo justo trae la gloria por dentro,
Mereciendo su rumbo, adelante, futuro;
Sin disfrutar con el yugo el pecado de la culpa.
Que en las sombras nocturnas devuelve la duda,
Devuelve la duda y el desespero,
Quitando de la boca el sabor dulce, ingenuo,
El sabor dulce, ingenuo, del amor por el otro.