395px

Aparta de Mí Este Cáliz

Cecília de Souza

Passa de Mim Este Cálice

Jesus disse aos Seus discípulos
A minha alma angustiada está
Vamos comigo ao Horto
Pois eu preciso orar

No monte das oliveiras
Ficai aqui e velai por mim
Disse Jesus, com voz triunfante
Um pouquinho adiante, orava assim

Pai! Pai!
Passa de mim este cálice!
Pai! Pai!
Passa de mim este cálice!

Com o rosto no chão, Jesus orou
Era tão grande a Sua aflição
Que gotas de sangue Ele suou

Pai, se queres, passa de mim
Esse cálice
Ah, papai, todas as coisas
Lhe são possíveis

Mas, se este cálice não deve passar
Sem que eu o beba e, para isto
Fui enviado. Eis-me aqui, ó Pai
Cumpra-se em mim a Tua vontade

Jesus, voltando aos Seus discípulos
Encontrou-os despercebidos
Disse: Não podeis nem uma hora
Ficar velando comigo

Levanta e vamos agora
Pois aproxima o que me trai
Na verdade, o Filho do homem
Convém fazer a vontade do Pai

Pai! Pai!
Passa de mim este cálice!
Pai! Pai!
Passa de mim este cálice!

Com o rosto no chão, Jesus orou
Era tão grande a Sua aflição
Que gotas de sangue Ele suou

Aparta de Mí Este Cáliz

Jesús les dijo a Sus discípulos
Mi alma está angustiada
Vengan conmigo al Huerto
Porque necesito orar

En el monte de los olivos
Quédense aquí y velen por mí
Dijo Jesús, con voz triunfante
Un poco más adelante, así oraba

¡Padre! ¡Padre!
¡Aparta de mí este cáliz!
¡Padre! ¡Padre!
¡Aparta de mí este cáliz!

Con el rostro en el suelo, Jesús oraba
Era tan grande Su aflicción
Que sudaba gotas de sangre

Padre, si quieres, aparta de mí
Este cáliz
Ah, papá, todas las cosas
Te son posibles

Pero si este cáliz no puede pasar
Sin que yo lo beba y, para esto
Fui enviado. Aquí estoy, oh Padre
Hágase en mí Tu voluntad

Jesús, al regresar con Sus discípulos
Los encontró desprevenidos
Dijo: No pueden ni una hora
Quedarse velando conmigo

Levántense y vayamos ahora
Porque se acerca el que me traiciona
En verdad, el Hijo del hombre
Debe hacer la voluntad del Padre

¡Padre! ¡Padre!
¡Aparta de mí este cáliz!
¡Padre! ¡Padre!
¡Aparta de mí este cáliz!

Con el rostro en el suelo, Jesús oraba
Era tan grande Su aflicción
Que sudaba gotas de sangre

Escrita por: Antonio Costa Rodrigues