Refém
já virei o jogo sobre a mesa
já comi a sobremesa que você serviu pra mim
e já notei no calendário a data certa
porta aberta do teatro que ruiu
joguei fora as pedras do caminho
e descobri o pergaminho
do destino que você me escondeu
desliguei as luzes da varanda
e alguma força que me manda
ordenou e adormeci
e o que era como sol de uma manhã
perfumada de hortelã
madurou e aprodeceu
sobre os planos indecisos de futuro
inventados no escuro
no vazio, até breve tempo bom
eu vi nascer da terra a gralha
força imaginária da morte sobre mim
quebrei o vidro dos meus olhos humanos
reti na retina em paz
minhas ilusões inconformadas
me ascenavam das estradas
estendidas aonde o sonho viajou
e a suposta dor introvertida e comovida
em silêncio, calmamente me levou
replantei as flores no jardim
deixei o medo sobre o fim
no descompassso do meu coração
e percebi que os dias
eram poucos para um louco e incontido
desejo de sobreviver
e como refém da própria sina
entender que a vida é legal
desde o dia em que nascemos
vou reler os livros do armário
pendurar o escapulário e esperar o anoitecer
pra cantar pra lua em serenata
esta canção humana, mas que serve como adeus
Rehén
ya cambié el juego sobre la mesa
ya comí el postre que me serviste
y ya marqué en el calendario la fecha exacta
puerta abierta del teatro que se derrumbó
tiré las piedras del camino
y descubrí el pergamino
del destino que me ocultaste
apagué las luces del balcón
y alguna fuerza que me ordenó
me hizo dormir
y lo que era como el sol de una mañana
perfumada de menta
maduró y se marchitó
sobre los planes indecisos del futuro
inventados en la oscuridad
en el vacío, hasta pronto buen tiempo
vi nacer del suelo al cuervo
fuerza imaginaria de la muerte sobre mí
rompí el cristal de mis ojos humanos
retuve en la retina en paz
mis ilusiones inconformes
me señalaban desde los caminos
extendidos donde el sueño viajó
y el supuesto dolor introvertido y conmovido
en silencio, calmadamente me llevó
replanté las flores en el jardín
dejé el miedo sobre el final
en el descompás de mi corazón
y me di cuenta de que los días
eran pocos para un loco e incontenible
deseo de sobrevivir
y como rehén de mi propio destino
comprender que la vida es genial
desde el día en que nacemos
voy a releer los libros del armario
colgar el escapulario y esperar el anochecer
para cantarle a la luna en serenata
esta canción humana, pero que sirve como despedida