395px

Velas Sopradas

Clinton Matubacana

Velas Sopradas

Ho
Vakwee

Deitados numa ilha
O dia vai morrendo e a noite aproxima
O pavor e amargura da morte me dominam
Enquanto que as estrelas menos simpáticas
Guardam as suas clarividências

Ouço o latir dos lobos
Noutra margem deste arquipélago
Amanheço numa floresta
Onde comes o que matas e matam-te
Para alimentares a natureza

As velas apagaram-se
Ninguém ilumina ninguém
Ninguém procura entender a escuridão
Coroando os olhos de quem quer ver
E ler a cerqueira desta floresta que
Tão injustamente inibe os prazeres paridos por um Deus

O vento soprou a luz que brotava antes
Das cinzas dos sonhos saturados
A bandeira caiu por de cima da insígnia da república
As crianças tão prematuras deixaram de acreditar
Num paraíso prometido após os quinhentos anos

As folhas cantaram o hino das promessas falhadas
Os cães procuraram a sombra do regresso
A chuva molhou à terra de tanto pecado
As cortinas da catedral murmuram pela fé
Que vai murchando a cada instante
Que os fiéis vão menos acreditando em Deus

Acordo numa rua, levanto-me
Atiro o meu olhar entre os cantos todos da cidade
A vela está apagada, o mundo todo desistiu de ser o mundo

Em seguida atiro o meu olhar para as nuvens brancas
Vejo uma borboleta com a cabeça forrada com um véu negro
E com uma expressão que manifesta, a falta da sua luz
Entre os cantos da terra

Velas Sopradas

Ho
Vakwee

Acostados en una isla
El día va muriendo y la noche se acerca
El miedo y la amargura de la muerte me dominan
Mientras que las estrellas menos simpáticas
Guardan sus clarividencias

Escucho el aullido de los lobos
En la otra orilla de este archipiélago
Amanezco en un bosque
Donde comes lo que matas y te matan
Para alimentar a la naturaleza

Las velas se apagaron
Nadie ilumina a nadie
Nadie busca entender la oscuridad
Coronando los ojos de quien quiere ver
Y leer la historia de este bosque que
Injustamente inhibe los placeres nacidos de un Dios

El viento sopló la luz que brotaba antes
De las cenizas de los sueños saturados
La bandera cayó desde lo alto de la insignia de la república
Los niños tan prematuros dejaron de creer
En un paraíso prometido después de quinientos años

Las hojas cantaron el himno de las promesas fallidas
Los perros buscaron la sombra del regreso
La lluvia mojó la tierra de tanto pecado
Las cortinas de la catedral murmuran por la fe
Que se va marchitando en cada instante
Que los fieles van creyendo menos en Dios

Despierto en una calle, me levanto
Miro a mi alrededor entre los rincones de la ciudad
La vela está apagada, todo el mundo ha renunciado a ser el mundo

Luego miro hacia las nubes blancas
Veo una mariposa con la cabeza cubierta por un velo negro
Y con una expresión que manifiesta la falta de su luz
Entre los rincones de la tierra

Escrita por: Clinton Matubacana