Schrei der Hilflosen
Der Schrei des Mädchens, mit langem schwarzen Haar,
mit weitgespreizten Beinen - hilflos liegt sie da.
Wird gehalten von Frauen und dem Wahn im Raum.
Vor ihr sitzt ein altes Weib das sie kennt aus ihrem Traum.
Der stechende Schmerz erfüllt das Mädchen mit Gram.
Eine rostig' Rasierklinge schneidet sich in kindliche Scham.
Die keimbehaftet' Nadel zieht den Faden durch das Fleisch.
Hände drücken zu den Mund und ersticken das Gekreisch.
Und leise fliesst das Blut über eisig kalten Stein.
Doch niemand vernimmt der Hilflosen Schreien.
Der ängstlich schauend' Knabe mit gelocktem schwarzen Haar.
Mit der Hose bis zum Knie steht er vor einem Altar.
Stolze Eltern singen Hymnen des Lobes für den Sohn.
Ein grosser starker Mann betrat den Raum ohne jeden Ton.
Grobe Männerhand zieht die Haut des Knabenschaft
über kalten Stein und schneidet mit voller Kraft.
Der Schmerz sollte dauern nur kurz, doch er ging nie vorbei.
Die Kathedrale durchdringt ein markerschütternder Schrei.
Und leise fliesst das Blut über eisig kalten Stein.
Doch niemand vernimmt der Hilflosen Schreien.
Grito de los Desamparados
El grito de la niña, con largos cabellos negros,
con las piernas abiertas - yace desamparada.
Sostenida por mujeres y la locura en la habitación.
Frente a ella se sienta una anciana que reconoce de su sueño.
El agudo dolor llena a la niña de tristeza.
Una oxidada cuchilla de afeitar se corta en la inocencia infantil.
La aguja contaminada pasa el hilo a través de la carne.
Las manos presionan sobre la boca y sofocan los gritos.
Y la sangre fluye silenciosamente sobre la fría piedra.
Pero nadie escucha los gritos de los desamparados.
El niño mirando con miedo, con rizos negros.
Con los pantalones hasta las rodillas, frente a un altar.
Orgullosos padres cantan himnos de alabanza por su hijo.
Un hombre grande y fuerte entra en la habitación sin decir una palabra.
Una mano ruda tira de la piel de la infancia del niño
sobre la fría piedra y corta con toda su fuerza.
El dolor debería durar solo un momento, pero nunca se fue.
La catedral es atravesada por un grito desgarrador.
Y la sangre fluye silenciosamente sobre la fría piedra.
Pero nadie escucha los gritos de los desamparados.