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Salmo Cearense

Coral do Estado

Salmo Cearense

Longo é o estio.
Longos os caminhos para os pés dos homens.
Longo o silêncio sobre os campos. longo
O olhar que ama o que perdeu.
Já não vêm as auroras no bico das aves
Nem se ouve a canção de amor
Dos tangerinos.
A morte nos abóia. exaustos, resistimos.
E se acaso caímos no chão os nossos filhos
Começam a replantar a rosa da esperança.
Ai ceará
Teu nome está em nós como um sinal
De sangue, sonho e sol.
Chão de lírios e espadas flamejantes,
Território que deus arranca dos demônios,
Mulher dos andarilhos, dália da canícula,
Em nós tu mil rorejas. pousas. és canção.
Para cantar-te, bem-amada telúrica,
Seria feliz se em vez de vãs palavras
Tivesse em minha boca chuvas e sementes.
Ai, viúva do inverno, flor violentada,
Teu sol não brilha: queima. mas um luar
Renasce para sempre no olhar
Dos homens.

Jamais tu morrerás. não seríamos fortes
Se por ti não estivéssemos em vigílias cruéis, ó mãe!
Mas se as chuvas te querem
Como louco partimos
Para o amanho da terra.
Os campos então ficam maduros
Qual ventre de mulher,
E as bocas, tranqüilas e felizes,
Gritam
Palavras de amor
Que erguem
Primaveras

Salmo Cearense

Largo es el verano.
Largos son los caminos para los pies de los hombres.
Largo es el silencio sobre los campos, largo
La mirada que ama lo que perdió.
Ya no vienen las auroras en el pico de las aves
Ni se escucha la canción de amor
De los tangerinos.
La muerte nos acecha, exhaustos, resistimos.
Y si acaso caemos al suelo, nuestros hijos
Comienzan a replantar la rosa de la esperanza.
Ay Ceará
Tu nombre está en nosotros como una señal
De sangre, sueño y sol.
Suelo de lirios y espadas flamígeras,
Territorio que Dios arranca de los demonios,
Mujer de los caminantes, dalia de la canícula,
En nosotros tú mil veces te posas, eres canción.
Para cantarte, amada telúrica,
Sería feliz si en vez de vanas palabras
Tuviera en mi boca lluvias y semillas.
Ay, viuda del invierno, flor violentada,
Tu sol no brilla: quema. pero una luz de luna
Renace para siempre en la mirada
De los hombres.

Jamás morirás. no seríamos fuertes
Si no estuviéramos en vigilias crueles por ti, oh madre!
Pero si las lluvias te reclaman
Como locos partimos
Para el cultivo de la tierra.
Los campos entonces maduran
Cual vientre de mujer,
Y las bocas, tranquilas y felices,
Gritan
Palabras de amor
Que levantan
Primaveras

Escrita por: Arthur Eduardo Benevides / D'alva Stella Nogueira Freire