Começo do Fim
Aquele velho gaúcho de barba a cabelos brancos
Que pela idade avançada vai serenando seu pranto
Rugas profundas no rosto recostado no seu banco
Nunca demonstra cansaço
Sem ter mais força nos braços conserva um sorriso franco
As vezes cantarolando lamenta a falta de sorte
Olha o fogo no galpão no peito sentindo um corte
Sente saudade do tempo que era um gaúcho forte
Já não lhe esta mais nada
Chegando no fim da estrada somente esperando a morte..
Talvez passe pela mente recordações da infância
Cresceu num fundo de campo e foi capataz na estância
Os filhos do seu patrão, não lhe dão mais importância
Contemplando a invernada
Se sente um resto de nada olhando o mundo a distancia.
Este velho é um retrato da mais pura ingratidão
Nos tempos de moço novo quebrou muito redomão
Amansando touros bravos com laço firme na mão
Hoje vive me desespero
E os componentes do apero estão jogado no chão.
Naquele velho ranchinho de madrugadas tão frias
Com os olhos no passado lembrando as horas de alegria
Penetra fundo em seu peito o cantar das cotovias
Concentrando no infinito
Desesperado solito espera o fim de seus dias.
El principio del fin
Ese viejo gaucho de barba y cabellos blancos
Que por la avanzada edad va serenando su llanto
Arrugas profundas en el rostro recostado en su banco
Nunca muestra cansancio
Sin tener más fuerza en los brazos conserva una sonrisa franca
A veces tarareando lamenta la falta de suerte
Mira el fuego en el galpón sintiendo un corte en el pecho
Extraña los tiempos en que era un gaucho fuerte
Ya no le queda nada
Llegando al final del camino solo esperando la muerte
Tal vez pasen por su mente recuerdos de la infancia
Creció en un campo profundo y fue capataz en la estancia
Los hijos de su patrón ya no le dan importancia
Contemplando el rodeo
Se siente un resto de nada mirando el mundo a lo lejos
Este viejo es un retrato de la más pura ingratitud
En tiempos de joven rompió muchos potros
Domando toros bravos con lazo firme en la mano
Hoy vive en desesperación
Y los componentes del apero están tirados en el suelo
En ese viejo ranchito de madrugadas tan frías
Con los ojos en el pasado recordando las horas de alegría
Penetra profundo en su pecho el cantar de las calandrias
Concentrándose en el infinito
Desesperado y solitario espera el fin de sus días.