En la casa de Cecilia
Entrando en el pueblo
siento una conmoción
en la casa de Cecilia,
en la casa de Cecilia
la vi entrar.
-Buenas noches, señores.
Dispensen por favor,
es mi novia,
es mi novia
con quien van a conmoverse.
Entra en la habitación
-Cecilia, ¿cómo estás?
-Mal, río,
mal, río,
mal me va.
Entrando en el pueblo
siento una conmoción
en la casa de Cecilia,
en la casa de Cecilia
la vi entrar.
-Buenas noches, señores.
Dispensen por favor,
es mi novia,
es mi novia
con quien van a conmoverse.
Entra en la habitación
-Cecilia, ¿cómo estás?
-Mal, río,
mal, río,
mal me va.
-No llores, río,
que no debes llorar;
tengo una hermana,
tengo una hermana,
te podrás casar.
-No estoy para hermanas
ni para ningún hermano,
es contigo, Cecilia,
es contigo, Cecilia,
con quien quiero casarme.
-Trae un confesor,
que quiero confesarme.
Y con tres palabras,
y con tres palabras
Cecilia expiró.
La sacan de su casa
y al llevarla a enterrar,
se tiró allí enterrada,
se tiró allí enterrada
y la besó.
-Adiós, mi Cecilia;
ya no puedo casarme;
-Adiós, mi Cecilia,
adiós mi Cecilia;
ya no puedo casarme.