Uciekaj moje serce
Gdzieœ w hotelowym korytarzu krótka chwila,
Splecione rêce, gdzieœ na pla¿y oczu b³ysk,
Wys³any w biegu krótki list,
Stokrotka œniegu, dobra myœl -
To wci¹¿ za ma³o, moje serce, ¿eby ¿yæ.
Uciekaj, skoro œwit, bo potem bêdzie wstyd
I nie wybaczy nikt ch³odu ust Twych.
Deszczowe wtorki, które przyjd¹ po niedzielach,
Kropelka ¿alu, której winien jesteœ ty;
Nieprawda, ¿e tak mia³o byæ,
¯e warto w byle pustkê iœæ -
To wci¹¿ za ma³o, moje serce, ¿eby ¿yæ.
Uciekaj, skoro œwit, bo potem bêdzie wstyd
I nie wybaczy nikt ch³odu ust, braku s³ów.
Uciekaj, skoro œwit, bo potem bêdzie wstyd
I nie wybaczy nikt ch³odu ust Twych.
Odloty nag³e i wstydliwe, nie zabawne,
Nic nie wiedz¹cy, a zdradzony pies czy miœ.
Za³oœnie chuda kwiatów kiœæ,
I nowa z³uda, nowa niæ -
To wci¹¿ za ma³o, moje serce, ¿eby ¿yæ.
Uciekaj, skoro œwit, bo potem bêdzie wstyd
I nie wybaczy nikt ch³odu ust, braku s³ów.
Uciekaj, skoro œwit, bo potem bêdzie wstyd
I nie wybaczy nikt ch³odu ust Twych.
Huye mi corazón
En algún lugar en el pasillo del hotel, un breve momento,
Manos entrelazadas, en alguna parte en la playa destello de ojos,
Enviada apresuradamente una breve carta,
Margarita de nieve, buen pensamiento,
Aún es muy poco, mi corazón, para vivir.
Huye, antes del amanecer, porque luego será vergonzoso,
Y nadie perdonará el frío de tus labios.
Martes lluviosos que vendrán después de los domingos,
Una lágrima de tristeza de la cual eres culpable;
No es verdad que así debía ser,
Que vale la pena ir hacia cualquier vacío,
Aún es muy poco, mi corazón, para vivir.
Huye, antes del amanecer, porque luego será vergonzoso,
Y nadie perdonará el frío de tus labios, la falta de palabras.
Huye, antes del amanecer, porque luego será vergonzoso,
Y nadie perdonará el frío de tus labios.
Partidas repentinas y vergonzosas, no divertidas,
Sin saber nada, como un perro traicionado o un amante.
Plantando escasas flores de jardín,
Y una nueva ilusión, una nueva nada,
Aún es muy poco, mi corazón, para vivir.
Huye, antes del amanecer, porque luego será vergonzoso,
Y nadie perdonará el frío de tus labios, la falta de palabras.
Huye, antes del amanecer, porque luego será vergonzoso,
Y nadie perdonará el frío de tus labios.