Voz Que Não Quebra
Entre sombras e faíscas da cidade
Onde as promessas fogem da verdade
No amargo das ruas, no calor do asfalto
É onde a gente encontra o nosso palco
A madrugada fria, mas o sangue quente
Vira o jogo, bate firme, segue em frente
As cicatrizes, as histórias sem nome
Cada passo na rua tem seu próprio sobrenome
No bar lotado, histórias cruzadas
Sonhos quebrados, gargalhadas suadas
Dado Ziul, rimando e ferindo
Em cada palavra, a dor vai sumindo
Aqui, o aço encontra a coragem
No olhar cansado, mas cheio de margem
Sem ouro no bolso, mas com alma forte
A gente enfrenta, seja qual for o norte
Ei, meu povo, não deixa abater
O grito é forte, ninguém vai ceder!
Pode cair, mas levanta na hora
Essa é a voz que sempre vigora!
Os céus de brasília, nublados e frios
A cidade pulsa, entre amores vadios
Nas ruelas escuras, promessas vazias
Mas o povo não se cala, nas noites sombrias
Cada copo levantado é um brinde ao futuro
Mesmo que o presente pareça tão duro
No campo e no gueto, sem uniforme e sem fã
Aqui a vitória é a nossa irmã
Povo sem medo, coração que resiste
No peito, a chama que nunca desiste
Dado Ziul, no compasso da rima
Brasília ecoa, em cada esquina
Ei, meu povo, não deixa abater
O grito é forte, ninguém vai ceder!
Pode cair, mas levanta na hora
Essa é a voz que sempre vigora!
É poeira na alma, paixão no refrão
Cada canção é uma liberação
Mais um gole, uma risada, uma direção
Coração marcado, mas sem hesitação
Na corda bamba, pisamos sem tremer
Seguindo adiante, sem nada a temer
O aço frio encontra a carne viva
Cada cicatriz é nossa narrativa
O brasileiro é faca afiada
Desbravando a luta, estrada por estrada
Dado Ziul na batida feroz
No peito e na rima, soltando a voz
Ei, meu povo, não deixa abater
O grito é forte, ninguém vai ceder!
Pode cair, mas levanta na hora
Essa é a voz que sempre vigora!
Na última nota, uma esperança ecoa
Mesmo que o mundo minta ou doa
É o sangue que marca, a rua que ensina
Nossa história segue, firme e cristalina
Voz Que No Se Rompe
Entre sombras y chispas de la ciudad
Donde las promesas huyen de la verdad
En lo amargo de las calles, en el calor del asfalto
Es donde encontramos nuestro escenario
La madrugada fría, pero la sangre caliente
Cambia el juego, golpea fuerte, sigue adelante
Las cicatrices, las historias sin nombre
Cada paso en la calle tiene su propio apellido
En el bar lleno, historias entrelazadas
Sueños rotos, risas sudadas
Dado Ziul, rimando y hiriendo
En cada palabra, el dolor va desapareciendo
Aquí, el acero encuentra el valor
En la mirada cansada, pero llena de margen
Sin oro en el bolsillo, pero con alma fuerte
Enfrentamos lo que venga, sea cual sea el norte
¡Ey, mi gente, no dejen que los derriben!
El grito es fuerte, ¡nadie va a ceder!
Puede caer, pero se levanta al instante
¡Esa es la voz que siempre prevalece!
Los cielos de Brasilia, nublados y fríos
La ciudad late, entre amores perdidos
En las callejuelas oscuras, promesas vacías
Pero el pueblo no se calla, en las noches sombrías
Cada copa levantada es un brindis al futuro
Aunque el presente parezca tan duro
En el campo y en el gueto, sin uniforme y sin fan
Aquí la victoria es nuestra hermana
Pueblo sin miedo, corazón que resiste
En el pecho, la llama que nunca desiste
Dado Ziul, al compás de la rima
Brasilia resuena, en cada esquina
¡Ey, mi gente, no dejen que los derriben!
El grito es fuerte, ¡nadie va a ceder!
Puede caer, pero se levanta al instante
¡Esa es la voz que siempre prevalece!
Es polvo en el alma, pasión en el estribillo
Cada canción es una liberación
Otro trago, una risa, una dirección
Corazón marcado, pero sin vacilación
En la cuerda floja, pisamos sin temblar
Siguiendo adelante, sin nada que temer
El acero frío encuentra la carne viva
Cada cicatriz es nuestra narrativa
El brasileño es cuchillo afilado
Abriendo camino, lucha tras lucha
Dado Ziul en el ritmo feroz
En el pecho y en la rima, soltando la voz
¡Ey, mi gente, no dejen que los derriben!
El grito es fuerte, ¡nadie va a ceder!
Puede caer, pero se levanta al instante
¡Esa es la voz que siempre prevalece!
En la última nota, una esperanza resuena
Aunque el mundo mienta o duela
Es la sangre que marca, la calle que enseña
Nuestra historia sigue, firme y cristalina
Escrita por: Luiz Eduardo de Carvalho Costa