A Voz da América do Sul
Calou-se a voz da América do Sul,
Levou com ela a dor do nosso adeus.
Nas asas de um condor, no céu azul,
Sua alma, clara, foi morar com Deus.
Nos ranchos, toscos, se acenderam velas
E de silêncio revestiu-se a pampa.
O aço perde o fio, se destempera,
Mas a palavra, é espada de quem canta.
A América ouvia a sua voz,
Como se fosse o som de nossas almas.
Um rio não morre ao encontrar a foz,
São só suas águas que se alargam, calmas.
Eu só peço a Deus, em nome dos pobres,
Nós somos filhos do mesmo abandono.
A terra abriga humildes casebres
E nos casebres, se abrigam os sonhos.
Em cada verga, em cada semente,
Na esperança, cega, do semeador,
Em cada sanga, dormindo silente...
Tu viverás, nos aguapés em flor.
A América ouvia a sua voz,
Como se fosse o som de nossas almas.
Um rio não morre ao encontrar a foz,
São só suas águas que se alargam, calmas.
La Voz de América del Sur
Se ha callado la voz de América del Sur,
Se llevó consigo el dolor de nuestra despedida.
En las alas de un cóndor, en el cielo azul,
Su alma, clara, fue a vivir con Dios.
En los ranchos rústicos se encendieron velas
Y la pampa se vistió de silencio.
El acero pierde el filo, se desgasta,
Pero la palabra es espada de quien canta.
América escuchaba su voz,
Como si fuera el sonido de nuestras almas.
Un río no muere al encontrar la desembocadura,
Solo sus aguas se ensanchan, tranquilas.
Solo le pido a Dios, en nombre de los pobres,
Somos hijos del mismo abandono.
La tierra alberga humildes chozas
Y en esas chozas, se refugian los sueños.
En cada viga, en cada semilla,
En la esperanza ciega del sembrador,
En cada arroyo, durmiendo en silencio...
Tú vivirás, entre los aguapés en flor.
América escuchaba su voz,
Como si fuera el sonido de nuestras almas.
Un río no muere al encontrar la desembocadura,
Solo sus aguas se ensanchan, tranquilas.