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Las Primeras Tres Círculos Del Infierno (Epitafio Para Los Desfigurados)

Detrimentum

The First Three Circles Of Hell (Epitaph For The Disfigured)

Pain like the separation of limbs,
A severed remnant, distal, penitent,
Purulent waste in a vessel of mortal abominance,
Septic, foul and impure....
Little left but a remnant,
To lay waste upon Acheron's dismal shore,
Little left but a remnant,
To lay dormant, to perish and degrade,
Like a harvest of flesh, to inherit a plague,
A decrepitating relic, life has left these languid veins,
Immortal spirit, has left these languid veins,

Pain like the onset of mourning,
And the commencing of torment, a condemnation,
To a myriad of penance, an inferno of grief ablaze,
Words and screams imbued, rise in a coil of tumult,
Fashioned after the likeness of God,
So supremely foul and retched,
Culled of divine bone and of the divine flesh,
Truly begotten in sin, brought forth in iniquity,
Placed on earth to suffer and to die,

Here is more pain than ever I could imagine,
It lies in oceans and mountains, pain in its multitude,
Vast and lavish in it's unending darkness,
Vivisection unbound, insatiable is this agony passion,
A feast of excruciation, deepest red this blessed stream,
That flows through eternity,

Lacrimae rerum ad infinitum,

An ashen offering of a lachrymatory hell,
A meagre sacrifice for God's of atonement,
Flagellant, sadistic and cruel,
Limbs hanging elegantly in the shade,
Of this bleeding flesh mountain,

Pain like the everlasting palsy,
And the emetic sickness of which is existence,
A hollow mannequin, incomplete, unfulfilled,
Lying in pieces,
Little left but a remnant,
As ash in the grates of purgatory,
Little left but a remnant,
Little left for you to behold,
A bleeding monument, and epitaph of disfigurement,
Little left for you to grieve, little left for you to weep.

Las Primeras Tres Círculos Del Infierno (Epitafio Para Los Desfigurados)

Dolor como la separación de miembros,
Un remanente cercenado, distal, penitente,
Desperdicio purulento en un recipiente de abominación mortal,
Séptico, fétido e impuro...
Poco queda más que un remanente,
Para desperdiciar en la sombría orilla de Aqueronte,
Poco queda más que un remanente,
Para yacer dormido, perecer y degradarse,
Como una cosecha de carne, para heredar una plaga,
Una reliquia decrepita, la vida ha abandonado estas venas lánguidas,
Espíritu inmortal, ha abandonado estas venas lánguidas,

Dolor como el comienzo del duelo,
Y el inicio del tormento, una condena,
A una miríada de penitencia, un infierno de dolor en llamas,
Palabras y gritos imbuidos, se elevan en un torbellino de tumulto,
Confeccionados a semejanza de Dios,
Tan supremamente fétido y repugnante,
Despojado de hueso divino y de carne divina,
Verdaderamente engendrado en pecado, traído a la existencia en iniquidad,
Colocado en la tierra para sufrir y morir,

Aquí hay más dolor del que jamás pude imaginar,
Yace en océanos y montañas, dolor en su multitud,
Vasto y pródigo en su oscuridad interminable,
Vivisección desenfrenada, insaciable es esta pasión de agonía,
Un festín de excruciación, rojo intenso este bendito río,
Que fluye a través de la eternidad,

Lágrimas de las cosas hasta el infinito,

Una ofrenda cenicienta de un infierno lacrimatorio,
Un sacrificio mezquino para los dioses de la expiación,
Flagelante, sádico y cruel,
Miembros colgando elegantemente en la sombra,
De esta montaña de carne sangrante,

Dolor como la parálisis eterna,
Y la enfermedad emética de la existencia,
Un maniquí hueco, incompleto, insatisfecho,
Yaciendo en pedazos,
Poco queda más que un remanente,
Como cenizas en las rejillas del purgatorio,
Poco queda más que un remanente,
Poco queda para que contemples,
Un monumento sangrante, un epitafio de desfiguración,
Poco queda para que llores, poco queda para que te lamentes.

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