Um Cavaquinho na Madrugada
Um Cavaquinho na Madrugada
Os seresteiros,
Quando chega a madrugada,
Se reúnem na calçada,
E cantam versos ao luar...
E o cavaquinho,
Dá começo à batucada,
Acordando a bem-amada,
Com vontade de dançar!
Cai o sereno,
Sobre as cordas afinadas,
E até mesmo a passarada,
Erra as horas prá escutar...
E, da janela,
A morena apaixonada,
Ouve a turma da calçada,
Com desejos no olhar!
Na madrugada,
O luar tem poesia!
O seresteiro não tem hora prá chegar,
Ninguém se importa se começa um novo dia,
Pois qualquer hora, é hora boa prá cantar!
E um chorinho,
Bem gostoso, é dedilhado,
E o povo todo chega perto prá olhar,
A pinga boa queima o peito da moçada,
A fuzarca vira a noite, até o dia clarear.
Un Cuatro en la Madrugada
Un Cuatro en la Madrugada
Los serenateros,
Cuando llega la madrugada,
Se reúnen en la vereda,
Y cantan versos a la luz de la luna...
Y el cuatro,
Inicia la percusión,
Despertando a la amada,
Con ganas de bailar!
Caen las gotas de rocío,
Sobre las cuerdas afinadas,
E incluso los pájaros,
Se equivocan de hora al escuchar...
Y, desde la ventana,
La morena enamorada,
Escucha al grupo de la vereda,
Con deseos en la mirada!
En la madrugada,
¡La luna tiene poesía!
El serenatero no tiene hora para llegar,
A nadie le importa si comienza un nuevo día,
¡Porque en cualquier momento es bueno para cantar!
Y un choro,
Muy agradable, es tocado,
Y la gente se acerca para mirar,
El aguardiente quema el pecho de los jóvenes,
La algarabía convierte la noche, hasta que amanezca.
Escrita por: Geraldo Medeiros / Geraldo Magela