395px

Oratorio

Elio E Le Storie Tese

Oratorium

Vorrei inserire nel mio repertorio
Una canzoncina da cantare all'oratorio

Gli accordi sono molto semplici da suonare:
non c'è nemmeno un barrè.
Se le ragazze poi fanno i cori
viene molto meglio perché
questa canzone si canta almeno in tre.

All'oratorio il sacro s'incontra col profano,
gli offre una spuma e poi si stringono la mano.

Volendo c'è posto per un altro chitarrista
che potrebbe fare...

A questo punto si sarà formato un capannello
perché siamo al bar dell'oratorio
anche se non era stato detto.
Ma si era capito.

E allora datemi un ghiacciolo all'amarena,
che intanto mi è venuta sete,
oppure versami una spuma nera da cento
che all'oratorio l'euro non c'è,
e i prezzi sono fermi al settantatre.

All'oratorio il sacro s'incontra col profano,
gli offre una spuma e poi si stringono la mano.

E allora...
Sfidami al calcetto,
con gli omini del calcetto senza testa,
mentre è occupato il ping-pong.
Chi perde paga liquirizie colorate,
stringhe più cocacoline
e un mollicchione rosa per me.

Certe sere, all'oratorio, si sa
che al bar qualche giovane tamarro verrà,
romperà i maroni,
Invitiamolo a tornare al suo bar.

O-o-oh o-o-oratorio
O-o-oh o-o-oh o-o-oratorio

Prete, suora,
finito l'incontro c'è la pizzata
ma non scordate di mettere a posto i palloni,
troppo spesso si viene presi dal gioco
e si dimentica l'importanza della catechesi.

Oratorio

Quisiera agregar a mi repertorio
Una canción para cantar en el oratorio

Los acordes son muy fáciles de tocar:
no hay ni siquiera un cejilla.
Si las chicas luego hacen los coros
es mucho mejor porque
esta canción se canta al menos por tres.

En el oratorio lo sagrado se encuentra con lo profano,
se ofrecen una espuma y luego se estrechan la mano.

Si quieren hay lugar para otro guitarrista
que podría tocar...

En este punto se habrá formado un grupo
porque estamos en el bar del oratorio
aunque no se había dicho.
Pero se entendió.

Y entonces dame un helado de cereza,
que mientras tanto me dio sed,
o sírveme una espuma negra de cien
que en el oratorio no hay euros,
y los precios están fijos en setenta y tres.

En el oratorio lo sagrado se encuentra con lo profano,
se ofrecen una espuma y luego se estrechan la mano.

Y entonces...
Desafíame en el fútbol,
con los muñecos de fútbol sin cabeza,
mientras el ping-pong está ocupado.
Quien pierda paga regalices de colores,
cordones más coca colas
y un almohadón rosa para mí.

Algunas noches, en el oratorio, se sabe
que en el bar vendrá algún joven macarra,
fastidiará,
Invitémoslo a volver a su bar.

O-o-oh o-o-oratorio
O-o-oh o-o-oh o-o-oratorio

Sacerdote, monja,
al terminar el encuentro hay pizza
pero no olviden recoger los balones,
demasiado a menudo nos dejamos llevar por el juego
y olvidamos la importancia de la catequesis.

Escrita por: