395px

En Esta Conversación Lenta

Elisa Lucinda

A Esse Papo Indo-lente

Quando me perguntam depois de
"Ó que lindos olhos"...
Esses olhos são seus?"
Me sinto como se perguntassem
se o sol é rei mesmo
ou uma espécie de lâmpada de mil
Me sinto constrangida como se tivesse
sido possível a alguém alguma vez
confundir lata de goiabada com fruta de pé.
me sinto velha virada há milênios
Aniversariada por várias civilizações e nada esqueci.
Me sinto madura madeira escaldada
pra lá destas idades do agora.
Sou dos longínquos tempos de goiabeiras
mangueiras, formigas cabeçudas
tanajuras de umidade, baratas cascudas
e canaviais nos quintais
Sou ainda mais
na magia do que havia nesses anais,
sou do tempo em que era bom
nascer com olhos de esmeralda
e a artista a ser cumprimentada
era a mãe-natureza
pela proeza de olhos ser olhos
e lente ser lente.
Sou do tempo em que eu era
toda realeza
e com certeza não se compravam olhos
em shoppings, meus deus.
Sou do tempo em que meus olhos
Só podiam ser meus.

En Esta Conversación Lenta

Cuando me preguntan después de
"Oh, qué ojos tan hermosos"...
¿Estos ojos son tuyos?"
Me siento como si preguntaran
si el sol realmente es el rey
o una especie de lámpara de mil
Me siento avergonzada como si alguna vez
hubiera sido posible que alguien
confundiera una lata de goiabada con fruta de pie.
Me siento vieja, girada hace milenios
Celebrada por varias civilizaciones y no olvidé nada.
Me siento como madera madura quemada
más allá de estas edades del ahora.
Soy de los tiempos lejanos de guayabos
mangos, hormigas cabezonas
tanajuras de humedad, cucarachas peludas
y cañaverales en los patios
Soy aún más
en la magia de lo que había en esos anales,
soy de la época en la que era bueno
nacer con ojos de esmeralda
y la artista a ser saludada
era la madre naturaleza
por la proeza de que los ojos sean ojos
y la lente sea lente.
Soy de la época en la que yo era
toda realeza
y sin duda los ojos no se compraban
en centros comerciales, por dios.
Soy de la época en la que mis ojos
solo podían ser míos.

Escrita por: Elisa Lucinda