Il Giudizio Universale
Lungo le file di sale
andava il vento che pace non ha;
pioggia di gocce di mare
sopra il fango di città.
File di muri di cera
in mano al vento che vero non è;
sole che viene di sera,
non si spiegano perchè.
E' la vita che piano muore
ed il cielo non ha colore;
è la vita che si allontana
e il mondo grida il suo dolore.
E' la vita che lenta cade
tra la polvere delle strade.
Una nuvola si allontana;
guarda dove và.
Siamo tutti qua.
Ecco ci fanno chiamare,
siamo pronti a sapere di noi;
sorsi di vino da bere
con il pane che ci dai.
Cosa dovevano fare allora
quelli che furono re?
Ciò che dovevano dare
loro presero per sè.
E chi fece morire il cuore
nella lotta per un potere
e chi fece cadere il fuoco
lungo mille e più frontiere
e chi diede ai ragazzi spade
tra la polvere delle strade,
ora sono venuti in fila
a chiedere pietà;
sono tutti qua.
E ci accompagneranno
quelle verità
che potevamo immaginare
centinaia di anni fa.
E ci ritroveranno
le persone che
non pensavamo di trovare
qui con te,
nella luce che ora c'è.
E' la luce che si risveglia,
è la luce che ci assomiglia,
perchè tutta la vita è stata
sempre della luce figlia.
Una luce che si concede
tra la polvere delle strade.
Una nuvola si avvicina;
ci raccoglierà.
Siamo tutti qua,
siamo soli qua,
siamo soli
El Juicio Final
A lo largo de las filas de sal
soplaba el viento que no tiene paz;
lluvia de gotas de mar
sobre el fango de la ciudad.
Filas de muros de cera
en manos del viento que no es verdadero;
el sol que llega por la tarde,
no se explican por qué.
Es la vida que lentamente muere
y el cielo no tiene color;
es la vida que se aleja
y el mundo grita su dolor.
Es la vida que cae lentamente
entre el polvo de las calles.
Una nube se aleja;
mira a dónde va.
Estamos todos aquí.
Aquí nos hacen llamar,
estamos listos para saber de nosotros;
sorbo de vino para beber
con el pan que nos das.
¿Qué debían hacer entonces
aquellos que fueron reyes?
Lo que debían dar
ellos lo tomaron para sí.
Y aquellos que hicieron morir el corazón
en la lucha por un poder
y aquellos que hicieron caer el fuego
a lo largo de mil y más fronteras
y aquellos que dieron a los jóvenes espadas
entre el polvo de las calles,
ahora han venido en fila
a pedir piedad;
estamos todos aquí.
Y nos acompañarán
aquellas verdades
que podíamos imaginar
hace cientos de años.
Y nos encontrarán
las personas que
no pensábamos encontrar
aquí contigo,
en la luz que ahora hay.
Es la luz que despierta,
es la luz que se nos parece,
porque toda la vida ha sido
siempre hija de la luz.
Una luz que se concede
entre el polvo de las calles.
Una nube se acerca;
nos recogerá.
Estamos todos aquí,
estamos solos aquí,
estamos solos