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La Rueda de la Fortuna

Ensaio de Guerra

A Roda da Fortuna

Abre os olhos
Se arrumar
Se levantar
O relógio um chamado pra despertar
O raiar na janela confunde os tons
Sobre brilho de estrelas
Um clarão de longe
Anuncia o dia

Sem café
Sabe até pra se por de pé
É difícil
Esmorece, em delírio vago
Se perde de si num cansar febril
Mas, se obriga a render o corpo saturado
A mercê de quem ganha com seu suor

Se ele sabe o que quer
Também sabe é o malmequer do mundo
E que a roda só gira pra quem tem a mão no girar
Se sua mão calejada nem perto chega da fortuna
Sua dignidade ele assiste na hora do jantar

Ensina a ver
Ensina a andar
Ensina a ver que o destino começa onde pode mudar

Sol a sol
Dia a dia se macerar
O orgulho que ostenta não lhe convence
A inutilidade pra si do que faz
Rasga-lhe a carne e lhe vence
“Embebecido” de mais esperar
Sacrifica a cabeça diante do altar
E o que resta de tempo ele perde
Entre culpas, e medos em vão
E se pune ainda em vida, se anula e se mede
Pelo livro que manda se resignar
Sem saber do que quer absolvição

Segue a trilha que se perpetua de olhos no escuro
Se fartando de espera e de falta do que esperar
Sobra o afã de um segredo sagrado lhe tirar do entulho
E se morre sem ter tido um dia de vida

La Rueda de la Fortuna

Abre los ojos
Al arreglarse
Al levantarse
El reloj llama para despertar
El amanecer en la ventana confunde los tonos
Sobre el brillo de las estrellas
Un destello a lo lejos
Anuncia el día

Sin café
Sabe incluso cómo ponerse de pie
Es difícil
Se debilita, en un delirio vago
Se pierde en un cansancio febril
Pero se obliga a rendir su cuerpo saturado
A merced de quien se beneficia con su sudor

Si él sabe lo que quiere
También sabe la margarita del mal del mundo
Y que la rueda solo gira para aquellos que tienen la mano en el girar
Si su mano callosa ni siquiera se acerca a la fortuna
Su dignidad la observa en la hora de la cena

Enseña a ver
Enseña a andar
Enseña a ver que el destino comienza donde puede cambiar

Sol a sol
Día a día se desgasta
El orgullo que ostenta no lo convence
La inutilidad para sí mismo de lo que hace
Le desgarra la carne y le vence
Demasiado embelesado en esperar
Sacrifica la cabeza ante el altar
Y lo que le queda de tiempo lo pierde
Entre culpas y miedos en vano
Y se castiga aún en vida, se anula y se mide
Por el libro que le ordena resignarse
Sin saber lo que quiere absolución

Sigue el camino que se perpetúa con los ojos en la oscuridad
Sacándose de espera y de la falta de lo que esperar
Sobra el afán de un secreto sagrado que lo saque del desastre
Y muere sin haber tenido un día de vida

Escrita por: Rodrigo Gondim