In Heiligen Hallen
Einst es hatten sie geschlagen
Stollen tief in's Felsgestein.
Weit in's Land hinaus sie reichen,
Raus in alle Windes Weiten!
Verborgen eisern' Pforten
Unkenntlich bei Tag, bei Nacht,
Behüten sie so ihr Geheimnis,
Der allerletzten Wacht!
Schlafend in Hallen,
Aus Gold und glänzend' Steinen,
Ihr Schicksal unabwendbar,
Ja beständig, immerdar!
So zieht in größter Not,
Wenn der Raben letzt' Gebot,
Das Heer aus ewig' Nacht,
Zur letzten großen Schlacht!
Wenn weit das Tal voll Blut,
Zerschlagen einst die Brut.
Ward gedieh'n in neuem Saft,
Des Baumes neue Kraft!
Schlafend in Hallen,
Aus Gold und glänzend' Steinen,
Ihr Schicksal unabwendbar,
Ja beständig, immerdar!
So zieht in größter Not,
Wenn der Raben letzt' Gebot,
Das Heer aus ewig' Nacht,
Zur letzten großen Schlacht!
Was dereinst erschaffen,
Jahrhundert' lang bewahrt.
Von herrlich' Säulen künden,
Jene die nichts verwehrt.
Nur der dem Trugbild trotzend,
Wenn spät die Abendzeit,
Der wird geführt an jenen Ort,
Der finst'ren Höhlen weit!
Weit, tief in heiligen Hallen,
So wird ihm hier verkunden,
Was hier einst wird einmal gescheh'n.
Wenn des höchsten Bartes Wallen,
Den Lauf der Tafel dreimal umfallen,
Aus tiefstem Schlaf das steinern' Heer erwacht.
Wenn erst das Schild am Baum gehangen,
Stürmen aus den heilig' Hallen,
Tosend Heeresscharen weit,
Geleiten uns in golden' Zeit.
En los Salones Sagrados
Una vez habían excavado
Túneles profundos en la roca.
Se extienden lejos por la tierra,
¡Hasta los confines de los vientos!
Puertas de hierro ocultas,
Invisibles de día y de noche,
Así guardan su secreto,
¡La última vigilancia!
Durmiendo en salones,
De oro y piedras brillantes,
Su destino inevitable,
Sí constante, eternamente.
Así, en la mayor necesidad,
Cuando el último mandato de los cuervos,
El ejército de la eterna noche,
Marcha hacia la última gran batalla.
Cuando el valle esté lleno de sangre,
Derrotada una vez la horda,
Crecerá en nueva savia,
¡La nueva fuerza del árbol!
Durmiendo en salones,
De oro y piedras brillantes,
Su destino inevitable,
Sí constante, eternamente.
Así, en la mayor necesidad,
Cuando el último mandato de los cuervos,
El ejército de la eterna noche,
Marcha hacia la última gran batalla.
Lo que una vez fue creado,
Guardado durante siglos.
Anunciado por magníficas columnas,
Aquellos a quienes nada se les niega.
Solo aquel que desafíe la ilusión,
Cuando llegue la hora del atardecer,
Será guiado a ese lugar,
Lejos de las cuevas oscuras.
Lejos, profundo en los salones sagrados,
Aquí se le revelará,
Lo que una vez sucederá aquí.
Cuando la barba más alta,
Haga caer la tabla tres veces,
Del sueño profundo se despertará el ejército de piedra.
Cuando el escudo cuelgue del árbol,
Saldrán de los salones sagrados,
Rugiendo lejos las huestes,
Nos guiarán hacia la era dorada.