395px

Después de un boliche...

Fabiano Bacchieri

Depois de Um Bolicho...

Sarandeia a manga d’água lá na barra do horizonte
murmuram vozes de nuvens contra o meu poncho “Ideal”,
os “sete fio” do alambrado choram chuva, luz e prata
e um quero-quero se achata na crista do macegal.
O meu tordilho vinagre com barro pelo machinho
embala um tranco de rede no esteio das quatro patas.
Flexilhas recém pendoadas mirando a aspa pra o céu
vão toreando a lo léu, o vento que se desata...

O corpo mal obedece às coisas do pensamento
que vem curtindo saudades num preparado de canha,
pois quem deixou sentimentos escorados num balcão
conhece bem o tirão quando uma linda nos ganha!
Troca orelha, meu cavalo no mata-burro da estância
estreleia e pede boca, é um gato no porteirão...
E enquanto a tarde adelgaça, um tajã rompe a quietude
abrindo o bico no açude do seu posto no taipão.
Cruzando a várzea da frente o meu mundo se apresenta
- um tatu campeia a toca fazendo trilho na grama,
um turuno cumpre a sina de retoçar por pachola
e um charola mostra as armas coçando a testa na trama.

Por vezes eu me emborracho nalgum bolicho no povo
por outras estendo a alma além donde a vista alcança,
- que pra os recuerdos da prenda quero um gargalo e mais nada,
e pra os amargos da estrada minhas visagens da pampa.

Después de un boliche...

Sarandeo la manga de agua allá en la barra del horizonte
murmuran voces de nubes contra mi poncho 'Ideal',
los 'siete hilos' del alambrado lloran lluvia, luz y plata
y un tero se aplana en la cresta del junquillo.
Mi zaino vinagre con barro por el macho
balancea un sacudón de red en el estribo de las cuatro patas.
Flechas recién peinadas mirando la espuela al cielo
van toreando a lo lejos, el viento que se desata...

El cuerpo apenas obedece a las cosas del pensamiento
que va saboreando añoranzas en un preparado de caña,
pues quien dejó sentimientos apoyados en un mostrador
conoce bien el tirón cuando una hermosa nos gana!
Cambia oreja, mi caballo en el mata-burro de la estancia
relincha y pide boca, es un as en el portón...
Y mientras la tarde se adelgaza, un tajamar rompe la quietud
abriendo el pico en la laguna de su puesto en el cercado.
Cruzando la vega de enfrente mi mundo se presenta
- un tatú busca la madriguera haciendo rastro en la hierba,
un carancho cumple la suerte de revolcarse por la pachola
y un zorro muestra las armas rascándose la cabeza en la trama.

A veces me emborracho en algún boliche en el pueblo
y otras veces extiendo el alma más allá de donde la vista alcanza,
- que para los recuerdos de la prenda quiero un trago y nada más,
y para los amargos del camino mis visiones de la pampa.

Escrita por: Marcio Nunes Correa