Pra Quem Solta Um Cavalo
Me fui rumo a tarde campeando horizonte
Um passo de tropa pela sesmaria
Buscando o verde mais verde da várzea
No fundo do campo mais fundo que havia
De um lado de um zaino seguia a cadência
Um vento abanando as rédeas torcidas
Do outro o tempo fazendo a culatra
Tocando por diante as coisas da vida
E eu na forquilha tristeza inquietude
Bombeava pra o tozo cuidando o embalo
Levava na alma uma dor estropeando
E as penas de um taura que solta um cavalo
E o pingo sereno rumando pra o fim
Da pátria de bastos das lidas buenaças
Até pressentia inquietando o coscoz
Num garbo sulino de cruzar em praça
Um bater de argola cinchão barrigueira
Carona e xergão boleados no pasto
Fumaça no lombo, suor escorrido
E um tempo findando do peso dos bastos
Na troca das garras no meio do campo
Havia um nada fazendo a escolta
E o tordilho parcero olhando parado
O aperto da cincha no zaino da volta
E dizem que fletes não sabem nem sentem
Que vivem por pouco por conta dos anos
Mas o meu cavalo por certo entendeu
Que foram se os dias de fibra e tutano
Que soltei um amigo entenda quem queira
Cumpria o mandante que na autoridade
De uns pilas herdados sentiu o direito
De soltar pro mundo minha outra metade
Quando levei a mão por detrás da orelha
Ladeou o pescoço, roçou no meu braço
Sonando impaciente pedindo retorno
Qual filho que parte querendo um abraço
Virou a cabeça direito ao lagoão
Num adeus de campanha que a franja abanou
E viu refletido nos seus próprios olhos
O sal da saudade que um homem chorou
Por isso que hoje me ajustei de peão
Caseiro de estância, o tordilho sou eu
Por conta dos anos pulpando solito
As penas de um taura que espera por Deus
E sempre me aquieto mateando constante
Bandiando minha´lma que vem ajojada
Num sonho antigo de ouvir pataleios
Daquele tordilho nalguma canhada.
Para Quien Suelta un Caballo
Me fui hacia la tarde cabalgando el horizonte
Un paso de tropa por la estancia
Buscando el verde más verde de la llanura
En lo más profundo del campo más profundo que había
De un lado de un zaino seguía la cadencia
Un viento agitando las riendas retorcidas
Del otro el tiempo marcando el ritmo
Avanzando por delante las cosas de la vida
Y yo en la horquilla, tristeza e inquietud
Bombeaba para el tozo cuidando el ritmo
Llevaba en el alma un dolor desgarrador
Y las penas de un gaucho que suelta un caballo
Y el caballo sereno rumbo al final
De la patria de bastos de las buenas luchas
Hasta presentía inquietando el coscojo
Con un garbo sureño de cruzar en la plaza
Un golpear de argolla, cincha, barriguera
Carona y jergón revueltos en el pasto
Humo en el lomo, sudor deslizándose
Y un tiempo que se acaba con el peso de los bastos
En el cambio de las garras en medio del campo
Había un vacío haciendo la escolta
Y el tordillo compañero mirando quieto
La presión de la cincha en el zaino de la vuelta
Y dicen que los fletes no saben ni sienten
Que viven por poco debido a los años
Pero mi caballo seguramente entendió
Que se fueron los días de fuerza y coraje
Que solté a un amigo, que lo entienda quien quiera
Cumplí con el mandato que en la autoridad
De unos pesos heredados sintió el derecho
De soltar al mundo mi otra mitad
Cuando llevé la mano detrás de la oreja
Inclinó el cuello, rozó mi brazo
Suplicando impaciente por regresar
Como un hijo que se va queriendo un abrazo
Volteó la cabeza hacia el lagunón
En un adiós de campaña que la franja agitó
Y vio reflejado en sus propios ojos
La sal de la nostalgia que un hombre lloró
Por eso hoy me he ajustado como peón
Encargado de la estancia, el tordillo soy yo
Debido a los años, puliendo solitario
Las penas de un gaucho que espera a Dios
Y siempre me aquieto tomando mate constante
Recorriendo mi alma que viene cargada
En un viejo sueño de escuchar relinchos
De aquel tordillo en algún rincón.