Romance de Cravo e Rosa
Numa tarde de setembro
No romper da primavera
Tempo de colher quimeras
Junto às flores dos jardins
Na calmaria das horas
O Sol por si se arrastava
E aos poucos se debruçava
No horizonte do sem fim
Na sombra de uma sacada
No refugio das tormentas
Molduradas por barrenta
Parede de tom discreto
Desvaneceu um romance
E se ouviram ringir de galhos
Restando junto aos cascalhos
Resquícios de um desafeto
Despedaçou-se o vermelho
Da rosa ainda em botão
Não em pétalas caídas
Mas dentro do coração
O cravo que proferiu
E não mediu seu dizer
Depois, então, se calou
Cismando por padecer
No outro dia bem cedo
O jardineiro ao passar
Notou um triste no olhar
Do cravo que desbotava
Levou pra dar-lhe cuidados
No descanso do viveiro
E no limiar do terreiro
A triste rosa restava
Mas o amor não tem razões
Apenas jeitos de flor
Não sucumbe ante a dor
De uma palavra proferida
Pra encontrar seu amado
Rosa buscou seus caminhos
Dolente, nua de espinhos
Pra refazer a guarida
Cravo, então, perdeu o tino
Seu erro reconheceu
E na emoção do encontro
Seu corpo desfaleceu
A rosa se pôs aos prantos
Angustias que eram dela
Até que o cravo acordou
E fez as juras mais belas
Não foram juras de amor
Foram juras pra uma vida!!
De não mais levantar a voz
Pra sua flor tão querida
E rosa assim compreendeu
Flor requer delicadeza
E prometeu jamais se curvar
Pra desafeto e rudeza
Assim, voltaram ao jardim
Pela vontade dos dois
Unidos no mesmo afeto
Pra construir um depois
Prevaleceram amores
Naquela rasteira morada
E foram felizes pra sempre
De baixo de uma sacada
Romance de Clavel y Rosa
En una tarde de septiembre
Al romper de la primavera
Tiempo de cosechar quimeras
Junto a las flores de los jardines
En la calma de las horas
El Sol por sí mismo se arrastraba
Y poco a poco se inclinaba
En el horizonte sin fin
En la sombra de un balcón
En el refugio de las tormentas
Enmarcadas por una pared
De tono discreto
Se desvaneció un romance
Y se escucharon crujir las ramas
Quedando junto a las piedras
Rastros de un desamor
Se despedazó el rojo
Del clavel aún en botón
No en pétalos caídos
Sino dentro del corazón
El clavel que habló
Y no midió sus palabras
Después, entonces, se calló
Meditando por sufrir
Al día siguiente muy temprano
El jardinero al pasar
Notó una tristeza en la mirada
Del clavel que se desvanecía
Lo llevó para cuidarlo
En el descanso del vivero
Y en el umbral del patio
La triste rosa permanecía
Pero el amor no tiene razones
Sólo maneras de flor
No sucumbe ante el dolor
De una palabra dicha
Para encontrar a su amado
Rosa buscó sus caminos
Doliente, desnuda de espinas
Para rehacer el refugio
Clavel, entonces, perdió el juicio
Reconoció su error
Y en la emoción del encuentro
Su cuerpo desfalleció
La rosa se puso a llorar
Angustias que eran suyas
Hasta que el clavel despertó
Y hizo las juras más bellas
No fueron juras de amor
Fueron juras para una vida
De no levantar más la voz
Para su flor tan querida
Y la rosa así comprendió
La flor requiere delicadeza
Y prometió jamás doblegarse
Ante el desamor y la rudeza
Así, volvieron al jardín
Por voluntad de los dos
Unidos en el mismo afecto
Para construir un futuro
Prevalecieron los amores
En esa humilde morada
Y fueron felices para siempre
Debajo de un balcón