Doce mistério
Descobre-me teus segredos,
deixando meu corpo
voar livre, leve dentre teus dedos,
e que assim sem medo,
possamos entender,
a grandeza do nosso mistério.
Sem pressa, sem promessa,
quero-te sem recato,
num pecado tolo,
sem receio, sem normas,
nessa hora, agora,
quando teu corpo
o meu corpo amorna.
Arrebata de mim o medo,
esse rastilho de frio
que meu ser devasta.
Agasalha minha alma
que está nua e só...
Abriga-a das duras chagas,
guarda-a das dores cruas.
Quero que me queiras,
assim como me vês,
um mortal de desejo encarnado,
um enxerto de vida.
Aquecida pelo acalanto
da manhã clara,
guarda-me da luz morta da tarde,
e da insípida solidão da cama,
na lentidão da noite.
Deixemos pelos tempos celebrados,
sem vírgula, sem trema, sem parágrafo,
nos escritos de um livro antigo, aberto, quieto,
repleto de poema em quarentena,
o doce mistério dos nossos abraços.
Doce misterio
Descúbreme tus secretos,
dejando mi cuerpo
volar libre, ligero entre tus dedos,
y así sin miedo,
podamos entender,
la grandeza de nuestro misterio.
Sin prisa, sin promesa,
quiero-te sin pudor,
en un pecado tonto,
sin temor, sin normas,
en esta hora, ahora,
cuando tu cuerpo
mi cuerpo abriga.
Arranca de mí el miedo,
ese rastro de frío
que mi ser devasta.
Abriga mi alma
que está desnuda y sola...
Protégela de las duras heridas,
guárdala de los dolores crudos.
Quiero que me desees,
así como me ves,
un mortal de deseo encarnado,
un injerto de vida.
Calentada por el arrullo
de la mañana clara,
guárdame de la luz muerta de la tarde,
y de la insípida soledad de la cama,
en la lentitud de la noche.
Dejemos en los tiempos celebrados,
sin coma, sin acento, sin párrafo,
en los escritos de un libro antiguo, abierto, quieto,
lleno de poesía en cuarentena,
el dulce misterio de nuestros abrazos.