Poema II
Quando eu paro meu carro enfrente a tua casa
Pensando em abrir a porta, descer...
Entrar, voltar...
Antes olho o velho banco de madeira
As camisetas e os jeans estendidos nos varais
Nas paredes, nos portões e nas janelas brancas,
Nos vejo...
E me lembro de um tempo que nada podia nos separar
É quando me apeguo a qualquer pedaço de lembrança,
Qualquer coisa louca, nua e crua
Que aconteceu há horas, dias, meses atrás.
E te vejo na madeira, na parede, no azulejo,
Vejo mais uma vez o seu sorriso desfilando pelas minhas retinas,
E o incenso do teu cheiro está por todo o lugar
ficou em mim,
Nos cantos e recantos da rua, da tua e da minha casa.
É quando grito de amor e medo,
Afogado de lembranças,
Mendigando um carinho, um beijo, um abraço,
E de repente sinto alguma coisa tua e estranha
que ficou em mim,
E no escuro disso tudo fui iluminado pelos teus faróis florescentes,
Cor de rio castanho calmo e claro.
Essa miragem e ilusão misturada com o meu delírio é solidão,
Da fraqueza de um homem totalmente humano,
Cheio de vícios e falhas...
E alguma coisa linda, pura, ninfa e fada sua ficou em mim,
Nos fios de cabelo, nos pêlos do corpo e da cara,
A lembrança me devora...
Teu corpo juvenil pardo quase sem pêlos
Teus olhos castanhos, teus cabelos lisos negros
Teu espírito em sintonia com a alma
O timbre simétrico da tua fala
Tua imagem perfeita dignificando o espelho
Tua essência pura transpirando pelos poros
Dopando o ar...
É quando pelo chão e por cima do meu corpo cato,
Migalhas, raspas, restos e saliva
Dessa coisa insana, mágica e louca...
Que aconteceu há horas, dias, meses atrás.
Então ligo o carro, me calo e saio tonto
pelas ruas em despero
Por saber que não caibo em sua vida mais...
Poema II
Cuando estaciono mi auto frente a tu casa
Pensando en abrir la puerta, bajar...
Entrar, regresar...
Antes miro el viejo banco de madera
Las camisetas y los jeans colgados en los tendederos
En las paredes, en las rejas y en las ventanas blancas,
Me veo a mí mismo...
Y recuerdo un tiempo en el que nada podía separarnos
Es cuando me aferro a cualquier pedazo de recuerdo,
Cualquier cosa loca, desnuda y cruda
Que ocurrió horas, días, meses atrás.
Y te veo en la madera, en la pared, en el azulejo,
Veo una vez más tu sonrisa desfilando ante mis ojos,
Y el aroma de tu olor está por todas partes
quedó en mí,
En los rincones de la calle, de tu casa y de la mía.
Es cuando grito de amor y miedo,
Ahogado en recuerdos,
Rogando por una caricia, un beso, un abrazo,
Y de repente siento algo tuyo y extraño
que quedó en mí,
Y en la oscuridad de todo esto fui iluminado por tus faros fluorescentes,
Color de río marrón tranquilo y claro.
Esta ilusión y delirio mezclado con mi soledad es,
La debilidad de un hombre totalmente humano,
Lleno de vicios y fallas...
Y algo hermoso, puro, ninfal y hada tuyo quedó en mí,
En los mechones de cabello, en los vellos del cuerpo y de la cara,
El recuerdo me devora...
Tu cuerpo juvenil moreno casi sin vellos
Tus ojos marrones, tu cabello liso negro
Tu espíritu en sintonía con el alma
El tono simétrico de tu voz
Tu imagen perfecta dignificando el espejo
Tu esencia pura transpirando por los poros
Embriagando el aire...
Es cuando por el suelo y sobre mi cuerpo recojo,
Migajas, raspaduras, restos y saliva
De esta cosa insana, mágica y loca...
Que ocurrió horas, días, meses atrás.
Entonces enciendo el auto, me callo y salgo aturdido
por las calles en desesperación
Al saber que ya no encajo en tu vida...
Escrita por: Franklin Emmanuel Da Silva Mano