Cantiga de berce
Durme meu neno, durme,
sen máis pranto,
que o tempo de chorare,
vai pasando
Que a terra na que vives,
no que bágoas,
precisa homes inteiros,
pra liberala.
Durme meu neno, durme,
colle forzas,
que a vida que che agarda,
pide loita.
Recollera-lo froito
sementado,
no inverno escuro e frio,
no que estamos.
Semente feita en sangue por un pobo
que xurde dende a hestoria, dende o sono,
un sono cheo de aldraxe e miserento,
un sono de inxusticias e silencio.
Mira a língoa que falo, despreciada,
por ser língoa de probes, língoa escrava,
son o orgullo que temos, língoa de probes.
Só neles hai verdade e máis honores.
Durme meu neno, durme, niste colo,
que esta terrra de escravos non tén odio.
Tén séculos de espranza, agardada,
que pón hoxe nos fillos que amamanta.
Canción de cuna
Duerme, mi niño, duerme,
sin más llanto,
que el tiempo de llorar,
va pasando.
Que la tierra en la que vives,
en la que derramas lágrimas,
necesita hombres enteros,
para liberarla.
Duerme, mi niño, duerme,
toma fuerzas,
que la vida que te espera,
pide lucha.
Recogerá el fruto
sembrado,
en el invierno oscuro y frío,
en el que estamos.
Semilla hecha en sangre por un pueblo
que surge desde la historia, desde el sueño,
un sueño lleno de rabia y miseria,
un sueño de injusticias y silencio.
Mira el idioma que hablo, despreciado,
por ser idioma de pobres, idioma esclavo,
soy el orgullo que tenemos, idioma de pobres.
Solo en ellos hay verdad y más honores.
Duerme, mi niño, duerme, en este regazo,
que esta tierra de esclavos no tiene odio.
Tiene siglos de esperanza, esperada,
que hoy pone en los hijos que amamanta.