Petiço Pipeiro
(Toada Pampeana)
Solito gastando mágoas
Chegou junto da porteira
Mas a porteira fechada
Só mostrou a piazada
Que não lhe ouvia os anseios
Não sentiu mais os arreios
Nem o afago das casas
Porque mesmo sem saber
Se transformara em saudade
A asa da liberdade
É sempre feita de penas
Ah peticinho
Com razão ou sem razão
Esqueceu-te o compreender
Igualando-te a tapera
Crucificada no tempo
Cicatrizando na terra
Destrilhas-te a tanto tempo
Que a aguada andará buscando
Velho petiço pipeiro
Das casas se distanciando
Sonha sonhos sem destinos
Cicatrizando um caminho
Por não passar em teu sonhos
Em sonhos de peticinho
A roda da sanga a proveito subiu
E a sede na estância da estrada sumiu
Quem tanta água buscou
Nem um pouco lhe sobrou
Para lavar as feridas
Que um par de varas lhe deixou
Num fim de tarde outonal
Descansou seu sofrimento
Junto ao moinho de vento
E lhe causou tanto mal
Quando correu a notícia
Que meu petiço morrera
Sem compreender muito essa existência
Senti que se extraviara um pedaço
Da minha infância
Pipero Pequeño
(Canción Pampeana)
Solo gastando penas
Llegó junto al portón
Pero el portón cerrado
Solo mostró a los chicos
Que no escuchaban sus anhelos
Ya no sintió las riendas
Ni el cariño de las casas
Porque, sin darse cuenta
Se había convertido en añoranza
El ala de la libertad
Siempre está hecha de plumas
Oh pequeño pipero
Con razón o sin razón
Te olvidaron de entender
Igualándote a la choza
Crucificado en el tiempo
Cicatrizando en la tierra
Te has alejado tanto tiempo
Que el arroyo estará buscando
Viejo pipero pequeño
Alejándote de las casas
Sueña sueños sin destinos
Cicatrizando un camino
Por no pasar en tus sueños
En sueños de pipero pequeño
La rueda de la zanja subió
Y la sed en la estancia de la ruta desapareció
Quien buscó tanta agua
No le quedó ni un poco
Para lavar las heridas
Que un par de varas le dejó
En un atardecer otoñal
Descansó su sufrimiento
Junto al molino de viento
Y le causó tanto mal
Cuando corrió la noticia
Que mi pipero había muerto
Sin comprender mucho esta existencia
Sentí que se había extraviado un pedazo
De mi infancia