Jeitão de Domingueiro
Trago a força do Rio Grande nas quatro pata' do pingo
É uma estampa macanuda dessas de dançar em domingo
Trago a arte da querência numa estirpe galponeira
Na lembrança de uma china que ficou lá na fronteira
Venho cortado de estribo neste zaino escarceador
Batendo de contra o vento num vazio de corredor
Fazendo sombra no rosto a aba larga do chapéu
Numa tarde mormacenta rumo à venda do vintéu.
Toca, Toca zaino véio, bate casco campo a fora
Que a saudade é redomona no meu peito hoje chora
Toca, toca zaino véio segue firme neste passo
Se minh'alma anda matreira, o coração ta em pedaço
Trago a gana de campeiro sobre o trono dos arreios
Versejando campo a fora E o pingo mascando o freio
E os meus olhos retrecheando vão no rumo do bolicho
Onde uma gaita manheira já me chama pra um cambicho
Ando em busca de achego pras carícias que hoje trago
E um borrachão de saudade pros sonhos que são amargos
Trago alguns caraminguados pra me espantar a miséria
E um perfume amanhecido das gurias da Quitéria
Estilo de Domingo
Traigo la fuerza de Río Grande en las cuatro patas del caballo
Es una estampa genial de esas para bailar en domingo
Traigo el arte de la querencia en una estirpe campera
En el recuerdo de una chica que se quedó en la frontera
Vengo cortado de estribo en este zaino revoltoso
Golpeando contra el viento en un vacío de corredor
Haciendo sombra en el rostro con el ala ancha del sombrero
En una tarde somnolienta rumbo a la venta del vino.
Toca, toca viejo zaino, golpea casco campo afuera
Que la nostalgia es terca y hoy llora en mi pecho
Toca, toca viejo zaino, sigue firme en este paso
Si mi alma anda astuta, el corazón está hecho pedazos.
Traigo la pasión de gaucho sobre el trono de las riendas
Versificando campo afuera y el caballo masticando el freno
Y mis ojos curioseando van hacia el rumbo del almacén
Donde un acordeón tentador ya me llama a un baile
Ando en busca de consuelo para las caricias que traigo hoy
Y un trago de añoranza para los sueños que son amargos
Traigo algunos billetes para espantar la pobreza
Y un perfume añejo de las chicas de Quitéria