Ezequiel 37
Vale de ossos secos,
vale de ossos secos,
Podes por acaso reviver?
Tu sabes Senhor
que é possível este vale florescer,
Não são flores,
São homens e eu profetizo
Faze-os viver
Ossos se ligavam,
Ossos se batiam,
grande reboliço acontecia,
Nervos e tendões vi crescer
Sobre os ossos, que visão
Também crescia a carne,
a pele cobria os ossos no chão
Um grande exército se formou,
Eram corpos mortos sem vigor
Porém um espírito lhe ordenou
E o profeta assim falou:
Suave Espítiro do Senhor,
Vem dos quatro ventos com amor
Toque esses ossos por favor
E dá-lhes vida e vigor
Move-te exército,
Entra na batalha
E faz a guerra do Senhor
Lutai contra o mal
Pincipados e hostes infernais,
Que infligem derrotas
Que de tão grandes nos causam temor
Restauram os muros de Jerusalém,
Purifica o templo do Senhor,
Tirai o acã,
Empecilhos das vossas orações
Sede santos e então tereis vitória
Sereis campeões
Chegou a hora de lutar
Fraco ou forte
tens que enfrentar
Não dá pra fugir
Nem recuar
Tens que pelo Espírito guerrear
Suave Espírito com poder
Ergue um novo exército pra vencer
Avançar, lutar e defender
E o teu reino aqui engrandecer
Vem, vento do Espírito
Sopra sobre nós,
Vento do Espírito
Ezequiel 37
Valle de huesos secos,
valle de huesos secos,
¿Pueden acaso revivir?
Tú sabes Señor
que es posible que este valle florezca,
No son flores,
Son hombres y profetizo
Hazlos vivir
Los huesos se unían,
los huesos chocaban,
gran alboroto ocurría,
Nervios y tendones vi crecer
Sobre los huesos, ¡qué visión!
También crecía la carne,
la piel cubría los huesos en el suelo
Un gran ejército se formó,
Eran cuerpos muertos sin vigor
Pero un espíritu les ordenó
Y el profeta así habló:
Suave Espíritu del Señor,
Ven de los cuatro vientos con amor
Toca esos huesos por favor
Y dales vida y vigor
Muévete ejército,
Entra en la batalla
Y haz la guerra del Señor
Luchad contra el mal
Principados y huestes infernales,
Que infligen derrotas
Que de tan grandes nos causan temor
Restaurad los muros de Jerusalén,
Purificad el templo del Señor,
Quitad el acán,
Obstáculos de vuestras oraciones
Sed santos y entonces tendréis victoria
Seréis campeones
Ha llegado la hora de luchar
Débil o fuerte
tienes que enfrentar
No puedes huir
Ni retroceder
Tienes que por el Espíritu pelear
Suave Espíritu con poder
Levanta un nuevo ejército para vencer
Avanzar, luchar y defender
Y tu reino aquí engrandecer
Ven, viento del Espíritu
Sopla sobre nosotros,
Viento del Espíritu
Escrita por: Pr. Antonio José