395px

Canción de las Situaciones Diferentes

Guccini Francesco

Canzone Delle Situazioni Differenti

Andammo i pomeriggi cercando affiatamento,
scoprivo gli USA e rari giornaletti.
Ridesti nel vedermi grande e grosso coi fumetti,
anch' io sorrisi sempre più scontento.

Poi scrissi il nome tuo versando piano sulla neve
la strana cosa che sembrava vino,
mi aveva affascinato il suo colore di rubino:
perchè lo cancellasti con il piede?

La scatola meccanica per musica è esaurita,
rimane solo l' eco in lontananza,
ma dimmi cosa fai lontana via nell' altra stanza,
ma dimmi cosa fai della tua vita.
O sera, scendi presto! O mondo nuovo, arriva!
Rivoluzione, cambia qualche cosa!
Cancella il ghigno solito di questa ormai corrosa
mia stanca civiltà che si trascina.

Poi piovve all' improvviso sull' Amstel, ti ricordi?
Dicesti qualche cosa sorridendo;
risposi, credo, anch' io qualche banalità scoprendo
il fascino di un dialogo tra i sordi.

Tuo nonno era un grand' uomo, famoso chissà cosa,
di loro si usa dire "è ancora in gamba".
Mi espose a gesti e a sputi quella "weltanshauung" sua stramba
puntando come un indice una rosa.

Malinconie discrete che non sanno star segrete,
le piccole modeste storie mie,
che non si son mai messe addosso il nome di poesie,
amiche mie di sempre, voi sapete!
Ebbrezze conosciute già forse troppe volte:
di giorno bevo l' acqua e faccio il saggio.
Per questo solo a notte ho quattro soldi di messaggio
da urlare in faccia a chi non lo raccoglie.

Il tuo patrigno era un noto musicista,
tuo padre lo incontravi a qualche mostra.
Bevemmo il tè per terra e mi piaceva quella giostra
di gente nelle storie tue d' artista.

Mi confidasti trepida non so quale segreto
dicendo "donna" e non "la cameriera".
Tua madre aveva un forte mal di testa quella sera:
fui premuroso, timido, discreto.

E tu nell' altra stanza che insegui i tuoi pensieri,
non creder che ci sia di meglio attorno:
noi siamo come tutti e un poco giorno dopo giorno
sciupiamo i nostri oggi come ieri.
Ma poi che cosa importa? Bisogna stare ai patti:
non voglio il paradiso né l'inferno.
Se a volte urlo la rabbia, poi dimentico e mi perdo
nei mondi dentro agli occhi dei miei gatti.

Uscimmo un po' accaldati per il troppo vino nero,
danzammo sulla strada, già albeggiava.
Sembrava una commedia musicale americana,
tu non lo sai, ma dentro me ridevo...

Canción de las Situaciones Diferentes

Anduvimos las tardes buscando afinidad,
descubrí los Estados Unidos y raros periódicos.
Me desperté al verme grande y corpulento con los cómics,
yo también sonreí cada vez más insatisfecho.

Luego escribí tu nombre vertiéndolo suavemente sobre la nieve
la extraña cosa que parecía vino,
me había fascinado su color rubí:
¿por qué lo borraste con el pie?

La caja de música mecánica está agotada,
solo queda el eco a lo lejos,
pero dime qué haces lejos, en la otra habitación,
pero dime qué haces con tu vida.
Oh noche, ¡desciende pronto! ¡Oh mundo nuevo, llega!
¡Revolución, cambia algo!
Borra la sonrisa habitual de esta ya corroída
mi cansada civilización que se arrastra.

Luego llovió de repente sobre el Amstel, ¿recuerdas?
Dijiste algo sonriendo;
respondí, creo, también alguna banalidad descubriendo
el encanto de un diálogo entre sordos.

Tu abuelo era un gran hombre, famoso quién sabe qué,
de ellos se suele decir 'todavía está en forma'.
Me expuso con gestos y escupitajos su extraña 'weltanshauung'
apuntando como un índice una rosa.

Melancolías discretas que no saben estar ocultas,
las pequeñas y modestas historias mías,
que nunca se han puesto el nombre de poesías,
amigas mías de siempre, ¡ustedes saben!
Éxtasis conocidos quizás demasiadas veces:
de día bebo agua y actúo sabiamente.
Por eso solo de noche tengo cuatro centavos de mensaje
para gritar en la cara de quien no lo recoge.

Tu padrastro era un conocido músico,
tu padre lo encontrabas en alguna exposición.
Tomamos té en el suelo y me gustaba ese carrusel
de gente en tus historias de artista.

Me confesaste temblorosa no sé qué secreto
diciendo 'mujer' y no 'la camarera'.
Tu madre tenía un fuerte dolor de cabeza esa noche:
fui atento, tímido, discreto.

Y tú en la otra habitación persiguiendo tus pensamientos,
no creas que hay algo mejor alrededor:
nosotros somos como todos y un poco día tras día
desperdiciamos nuestros hoy como ayer.
Pero luego, ¿qué importa? Hay que cumplir con lo pactado:
no quiero el paraíso ni el infierno.
Si a veces grito de rabia, luego olvido y me pierdo
en los mundos dentro de los ojos de mis gatos.

Salimos un poco acalorados por el exceso de vino tinto,
bailamos en la calle, ya amanecía.
Parecía una comedia musical americana,
tú no lo sabes, pero dentro de mí me reía...

Escrita por: