Incontro
E correndo mi incontrò lungo le scale, quasi nulla mi sembrò cambiato in lei,
la tristezza poi ci avvolse come miele per il tempo scivolato su noi due.
Il sole che calava già rosseggiava la città
già nostra e ora straniera e incredibile e fredda:
come un istante "deja vu", ombra della gioventù, ci circondava la nebbia...
Auto ferme ci guardavano in silenzio, vecchi muri proponevan nuovi eroi,
dieci anni da narrare l'uno all' altro, ma le frasi rimanevan dentro in noi:
"cosa fai ora? Ti ricordi? Eran belli i nostri tempi,
ti ho scritto è un anno, mi han detto che eri ancor via".
E poi la cena a casa sua, la mia nuova cortesia, stoviglie color nostalgia...
E le frasi, quasi fossimo due vecchi, rincorrevan solo il tempo dietro a noi,
per la prima volta vidi quegli specchi, capii i quadri, i soprammobili ed i suoi.
I nostri miti morti ormai, la scoperta di Hemingway,
il sentirsi nuovi, le cose sognate e ora viste:
la mia America e la sua diventate nella via la nostra città tanto triste...
Carte e vento volan via nella stazione, freddo e luci accesi forse per noi lì
ed infine, in breve, la sua situazione uguale quasi a tanti nostri films:
come in un libro scritto male, lui s' era ucciso per Natale,
ma il triste racconto sembrava assorbito dal buio:
povera amica che narravi dieci anni in poche frasi ed io i miei in un solo saluto...
E pensavo dondolato dal vagone "cara amica il tempo prende il tempo dà...
noi corriamo sempre in una direzione, ma qual sia e che senso abbia chi lo sa...
restano i sogni senza tempo, le impressioni di un momento,
le luci nel buio di case intraviste da un treno:
siamo qualcosa che non resta, frasi vuote nella testa e il cuore di simboli pieno..."
Encuentro
Y corriendo me encontró en las escaleras, casi nada parecía haber cambiado en ella,
la tristeza luego nos envolvió como miel por el tiempo pasado entre los dos.
El sol que se ponía ya teñía de rojo la ciudad
ya nuestra y ahora extraña e increíble y fría:
como un instante 'deja vu', sombra de la juventud, la niebla nos rodeaba...
Autos estacionados nos miraban en silencio, viejas paredes proponían nuevos héroes,
diez años para contarnos el uno al otro, pero las frases se quedaban dentro de nosotros:
'¿qué haces ahora? ¿Recuerdas? Eran bellos nuestros tiempos,
te escribí hace un año, me dijeron que aún estabas lejos'.
Y luego la cena en su casa, mi nueva cortesía, vajilla de nostalgia...
Y las frases, casi como dos viejos, solo perseguían el tiempo detrás de nosotros,
por primera vez vi esos espejos, entendí los cuadros, los adornos y los suyos.
Nuestros mitos muertos ya, el descubrimiento de Hemingway,
el sentirnos nuevos, las cosas soñadas y ahora vistas:
mi América y la suya convertidas en la calle nuestra ciudad tan triste...
Cartas y viento vuelan en la estación, frío y luces encendidas quizás para nosotros allí,
y finalmente, en resumen, su situación casi igual a tantas de nuestras películas:
como en un libro mal escrito, él se había suicidado en Navidad,
pero el triste relato parecía absorbido por la oscuridad:
pobre amiga que narrabas diez años en pocas frases y yo los míos en un solo saludo...
Y pensaba mecido por el vagón 'querida amiga el tiempo toma y el tiempo da...
nosotros corremos siempre en una dirección, pero cuál sea y qué sentido tenga, quién lo sabe...
quedan los sueños atemporales, las impresiones de un momento,
las luces en la oscuridad de casas vislumbradas desde un tren:
somos algo que no permanece, frases vacías en la mente y el corazón lleno de símbolos...'