Manto Escarlate
Na escuridão do jardim orou
Dizendo pai, tira o meu cálice se possível for.
Oh transpirando o próprio sangue,
Sua alma se martirizou.
E ouviu-se um grande brado:
Deus meus, por que tens me abandonado?
Rasgou-se o véu do templo
Houve treva sobre o abismo
Decaindo a sua face,
Foi seu último suspiro
Com manto escarlate, cobriram o santo.
Uma coroa de espinho puseram em sua fronte.
Oh, tão martirizado!
Que caiu o seu semblante!
E ouviu-se um grande brado:
Deus meus, por que tens me abandonado?
Rasgou-se o véu do templo
Houve treva sobre o abismo.
Decaindo a sua face,
Foi seu último suspiro.
Envergou-lhe o corpo o peso do madeiro.
Tombando sempre sobre o solo, caminhava ele.
Oh, no monte calvário, assassinaram o cordeiro.
E ouviu-se um grande brado:
Deus meus, por que tens me abandonado?
Rasgou-se o véu do templo
Houve treva sobre o abismo
Decaindo a sua face,
Foi seu último suspiro.
Manto Escarlata
En la oscuridad del jardín oró
Diciendo padre, quita mi cáliz si es posible.
Oh sudando su propia sangre,
Su alma se atormentó.
Y se escuchó un gran grito:
¡Dios mío, por qué me has abandonado?
Se rasgó el velo del templo
Hubo oscuridad sobre el abismo
Cayendo su rostro,
Fue su último suspiro
Con manto escarlata, cubrieron al santo.
Una corona de espinas pusieron en su frente.
¡Oh, tan martirizado!
Que cayó su semblante!
Y se escuchó un gran grito:
¡Dios mío, por qué me has abandonado?
Se rasgó el velo del templo
Hubo oscuridad sobre el abismo.
Cayendo su rostro,
Fue su último suspiro.
El peso del madero doblaba su cuerpo.
Cayendo siempre sobre el suelo, caminaba él.
¡Oh, en el monte calvario, asesinaron al cordero!
Y se escuchó un gran grito:
¡Dios mío, por qué me has abandonado?
Se rasgó el velo del templo
Hubo oscuridad sobre el abismo
Cayendo su rostro,
Fue su último suspiro.
Escrita por: Guiomar Victor