395px

En el caldo de cebolla

Haindling

Im Zwiebelsud

Jeden Tag zum Frühstück ißt er
seine essigsaueren Schweinsknöcherl
im Zwiebelsud. In dünnem Rinnsal
läuft Schweiß aus dem Hut,
die Gesichtsseite entlang in den Kragen.

Er benötigte sehr viel, redete
ununterbrochen, oder ließ seinen Zweifeln
und Ängsten vollen Lauf, und hoffte
dabei auf irgendein Wunder, oder
eine Erlösung, indem ihm ein anderer
sagte, was er zu tun hätte,
hoffte auf eine Eingebung anderer,
die bereitwillig ihm soufflierten,
ohne daß sie sich bewußt waren,
dergleichen zu tun.
Zur gleichen Zeit, an einem anderen
Ort:

Die Luft steht still, und eine
Sonne kämpft sich bis zur Erde.
Dumpf und fahl und ohne Ganz.
Die Stirn des Mondes blutet.
Eine handfläche aufgerissen, erhebt
sich ein schmutziges Stück Leben
und reibt an kranker Rinde
Fäulnis ab. Ein Körper ohne Seele
dämmert an braunem Rinnsal dahin.
Ölverklebt der Lippen Gestammel

En el caldo de cebolla

Cada día para desayunar
él come sus huesos de cerdo agrios en el caldo de cebolla.
En un fino goteo
el sudor corre desde su sombrero,
por un lado de su rostro hasta el cuello.

Necesitaba mucho, hablaba
sin parar, o dejaba que sus dudas
y miedos fluyeran libremente, y esperaba
algún milagro, o
una redención, esperando que otro
le dijera qué hacer,
esperando una inspiración de otros,
que gustosamente le susurraran,
sin ser conscientes
de hacer tal cosa.
Al mismo tiempo, en otro
lugar:

El aire está quieto, y un
sol lucha hasta la tierra.
Opaco y pálido y sin totalidad.
La frente de la luna sangra.
Una palma abierta, se levanta
un pedazo sucio de vida
y frota la putrefacción
en la corteza enferma. Un cuerpo sin alma
se desvanece junto a un goteo marrón.
Pegajosas de aceite, las palabras balbuceadas

Escrita por: