Mamatschi Schenk' Mir Ein Pferdchen
Es war einmal ein kleines Buebchen,
das bettelte so wundersueß:
"Mamatschi, schenke mir ein Pferdchen ! -
Ein Pferdchen waer' mein Paradies."
Darauf bekam der kleine Mann
ein Schimmel-Paar aus Marzipan.
Die sieht er an. Er weint und spricht:
"Solche Pferde wollt' ich nicht."
"Mamatschi, schenk' mir ein Pferdchen !
Ein Pferdchen waer' mein Paradies.
Mamatschi, solche Pferde wollt' ich nicht."
Die Zeit verging. Der Knabe wuenschte
vom Weihnachtsmann nichts als ein Pferd.
Da kam das Christkindlein geflogen
und schenkte ihm was er begehrt.
Auf einem Tische stehen stolz
vier Pferde aus lackiertem Holz.
Die sieht er an. Er weint und spricht:
"Solche Pferde wollt' ich nicht."
"Mamatschi, schenk' mir ein Pferdchen !
Ein Pferdchen waer' mein Paradies.
Mamatschi, solche Pferde wollt' ich nicht."
Und es vergingen viele Jahre
und aus dem Knaben ward ein Mann.
Dann eines Tages vor dem Tore,
da hielt ein herrliches Gespann.
Vor einer Prunk-Kalesche standen
vier Pferde - reich geschmueckt und schoen.
Die holtem ihm sein liebes Muetterlein.
Da fiel ihm seine Jugend ein.
"Mamatschi, schenk' mir ein Pferdchen !
Ein Pferdchen waer' mein Paradies.
Mamatschi, Trauerpferde wollt' ich nicht."
Mamatschi, regálame un caballito
Había una vez un niño pequeño,
que mendigaba tan dulcemente:
"Mamatschi, regálame un caballito! -
Un caballito sería mi paraíso."
Entonces el pequeño recibió
un par de caballos de mazapán.
Los mira y llora, diciendo:
"No quería caballos así."
"Mamatschi, regálame un caballito!
Un caballito sería mi paraíso.
Mamatschi, no quería caballos así."
Pasó el tiempo. El chico deseaba
nada más que un caballo del Niño Jesús.
Entonces el Niño Jesús voló
y le regaló lo que deseaba.
Orgullosamente sobre una mesa
hay cuatro caballos de madera pintada.
Los mira y llora, diciendo:
"No quería caballos así."
"Mamatschi, regálame un caballito!
Un caballito sería mi paraíso.
Mamatschi, no quería caballos así."
Y pasaron muchos años
y el chico se convirtió en un hombre.
Entonces un día, frente a la puerta,
llegó un magnífico carruaje.
Frente a un lujoso coche de caballos
había cuatro caballos - ricamente decorados y hermosos.
Traídos por su querida madre.
Entonces recordó su juventud.
"Mamatschi, regálame un caballito!
Un caballito sería mi paraíso.
Mamatschi, no quería caballos de luto."