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Protesta de un Monumento

Hildegard Knef

Protest Eines Denkmals

Links am korso stand ein torso,
Blickte kopflos vor sich hin;
Leicht verärgert über tauben
Dacht' er sich: wo führt das hin?
Ich steh' hier seit hundert jahren
In der gleichen position,
Kenn' die bänke und die paare
Und die denkmalskommission.
Und was tauben sich erlauben,
Das erwähnte ich ja schon.

Ertrage kälte und die hitze,
Selbst die hoffnungslosen witze
Über mich und feigenblatt,
Gott, hab' ich den krempel satt.
Selten dümmlich sind die kriege,
Ob nun mit, ob ohne siege,
Denn ich komm' in eine kiste,
Vorher noch auf eine liste.
Denk' an tauben, leb' im glauben,
Dass ich sie so überliste.

Ist die stadt dann fast zerhackt,
Werd' ich wieder ausgepackt,
Schmücke sinnlos die natur,
Gott, was sind die menschen stur.
Alles ist nur zu ertragen
Ohne kopf und ohne kragen,
Weitre klagen vorzutragen
Untersagt die diskretion.
Nur was tauben sich erlauben,
Das erwähnte ich ja schon.

Protesta de un Monumento

A la izquierda del paseo estaba un torso,
Miraba sin cabeza hacia adelante;
Un poco molesto por los sordos
Pensaba: ¿a dónde lleva esto?
Llevo aquí cien años
En la misma posición,
Conozco los bancos y las parejas
Y la comisión del monumento.
Y lo que los sordos se permiten,
Eso ya lo mencioné.

Soporto el frío y el calor,
Incluso los chistes desesperanzados
Sobre mí y la hoja de higuera,
Dios, estoy harto de esta basura.
Raras veces son tontas las guerras,
Ya sea con o sin victorias,
Pues me meten en un ataúd,
Antes en una lista.
Pienso en los sordos, vivo en la creencia,
Que los engaño de esta manera.

Cuando la ciudad esté casi destrozada,
Seré desempaquetado de nuevo,
Adornaré sin sentido la naturaleza,
Dios, qué tercos son los humanos.
Todo es soportable
Sin cabeza y sin cuello,
Prohibido presentar
Más quejas la discreción.
Solo lo que los sordos se permiten,
Eso ya lo mencioné.

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