Eis Um Anjo Proclamou
Eis um anjo proclamou, o primeiro Natal
Para os pobres pastores num campo em Belém
Seus rebanhos a guardar, ouvem voz celestial
Anunciando a mensagem que a graça contém!
Natal! Natal! Natal! Natal!
Cristo nasceu, nosso Rei divinal!
De repente, eis que no céu bela estrela surgiu
E no Oriente se alteia com raro fulgor
Veio à terra qual clarão, que no céu reluziu
Muitas noite ainda, em fulgente esplendor
Tendo visto a clara luz dessa estrela sem par
Logo os magos partiram do Oriente a seguir
Como quem procura um rei que devesse chegar
A Israel para antiga promessa cumprir
Tal estrela apareceu e os reis magos guiou
Pela estrada a Belém, rumo certo os conduz
E chegando ali, por fim, eis a estrela parou
Mesmo acima da casa em que estava Jesus
Esses magos, com afã, e com grande temor
Reverentes entraram naquele lugar
Para ofertas liberais e de raro valor
Como incenso, ouro e mirra, ao menino entregar
E com eles vamos nós, com sincero fervor
Tributar homenagem a quem nos amou
Adorar de coração o supremo Senhor
Que, morrendo na cruz, nossas almas salvou!
Un Ángel Proclamó
Un ángel proclamó, la primera Navidad
Para los humildes pastores en un campo en Belén
Cuidando sus rebaños, escuchan voz celestial
Anunciando el mensaje que la gracia contiene!
¡Navidad! ¡Navidad! ¡Navidad! ¡Navidad!
Cristo ha nacido, nuestro divino Rey!
De repente, una hermosa estrella surgió en el cielo
Y en el Oriente se eleva con un resplandor único
Vino a la tierra como un destello que brilló en el cielo
Muchas noches aún, en un esplendor brillante
Al ver la clara luz de esa estrella sin igual
Los magos partieron del Oriente a seguir
Como buscando a un rey que debía llegar
A Israel para cumplir una antigua promesa
Esa estrella apareció y guió a los reyes magos
Por el camino a Belén, los llevó por el rumbo correcto
Y al llegar allí, finalmente, la estrella se detuvo
Justo encima de la casa donde estaba Jesús
Estos magos, con ansias y gran temor
Entraron reverentes en aquel lugar
Para ofrecer dones generosos y de gran valor
Como incienso, oro y mirra, al niño entregar
Y con ellos vamos nosotros, con sincero fervor
Rindiendo homenaje a quien nos amó
Adorando de corazón al supremo Señor
Que, muriendo en la cruz, salvó nuestras almas!