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Himno del Municipio de Luminárias

Hinos de Cidades

Hino do Município de Luminárias

Entre jóias da terra mineira
Nas montanhas azuis engastadas,
Tu encantas, serrana altaneira,
Mais que os reinos dos contos de fadas.

Luminárias, ó terra querida,
Dentre todas tu és a princesa,
Pequenina, formosa, garrida,
Delicada, gentil camponesa.

Reclinada entre verdes pastagens
E fecundas searas luzidas,
Tens o enleio das doces miragens
Dos oásis de várzeas floridas.

Em explêndido berço deitada,
Tu contemplas o céu sempre azul,
Adormeces, sonhando, afogada
Sob a luz do cruzeiro do sul.

Na escultura divina dos montes,
Cinzelados de sulcos suaves,
Brotam gárgulas, límpidas fontes
Surgem bosques, abrigo das aves.

Pelos vales os fios de anil
Murmurando marulhos de amor
Não traçando o formoso perfil
Da paisagem de raro esplendor.

Se teus filhos te fogem dos braços,
Noutras plagas buscando aventura,
Jamais podem romper os teus laços,
Que os envolvem de amor e ternura.

Como as aves do bosque encantado
Que, ao morrer, vão-lhe a sombra buscar,
Quando um filho voltar alquebrado,
Em teus braços o deixa expirar.

Himno del Municipio de Luminárias

Entre las joyas de la tierra minera
En las montañas azules engastadas,
Tú encantas, serrana altanera,
Más que los reinos de los cuentos de hadas.

Luminárias, oh tierra querida,
Entre todas tú eres la princesa,
Pequeñita, hermosa, lozana,
Delicada, gentil campesina.

Recostada entre verdes pastizales
Y fértiles cosechas relucientes,
Tienes el encanto de dulces ilusiones
De los oasis de vegas floridas.

En espléndida cuna acostada,
Contemplas el cielo siempre azul,
Te duermes, soñando, ahogada
Bajo la luz de la cruz del sur.

En la escultura divina de los montes,
Cincelados de surcos suaves,
Brotan gárgolas, fuentes límpidas
Surgen bosques, refugio de aves.

Por los valles los hilos de añil
Murmuran susurros de amor
No trazando el hermoso perfil
Del paisaje de raro esplendor.

Si tus hijos escapan de tus brazos,
Buscando aventuras en otras tierras,
Jamás podrán romper tus lazos,
Que los envuelven de amor y ternura.

Como las aves del bosque encantado
Que, al morir, van a buscar su sombra,
Cuando un hijo regrese agotado,
En tus brazos lo deja expirar.

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