Hino de Sumidouro - RJ
Entre montes agrestes despertas.
Terra linda, ostentando primores.
Tens por manto a esmeralda dos campos,
Por dossel de altos céus os fulgores.
Penedias escarpas altíssimas,
Ao luar cingem gaze de prata.
Com as nuvens nos ares topando
São encantos que a vista arrebata.
Oh meu torrão querido.
Repleto de humos de ouro,
Aberto és de riquezas,
Transbordante tesouro.
Perpassam dôces auras,
De leve, perfumadas,
Corolas aspirando.
As brancas madrugadas.
Coleante qual dôrso de serpe
A jogar sobre as margens vigor,
Paquequer, Paquequer, féro ou manso
Dás a vida, a beleza, o esplendor.
E a cascata sonora e vibrante
Indo em volta os vergéis acordar.
Lá despenca do cimo da rocha
Algodão esgarçado a rolar.
Pureza diamantina
Fecundando o trabalho,
Gotejam noites calmas,
Em lágrimas de orvalho.
Quadro sublime, salve!
Oh ! Salve, maravilha,
Da potente natura
Imcompáravel filha.
De teus bosques no gôzo da sombra,
As rolinhas se contam segredos,
E o sol brinca em lampejos de luz
Na folhagem dos bons arvoredos.
Só tu guardas ufano e garboso,
Grata lenda do bravo Pery.
Goitacás de amôr puro e constante
Dedicado a mimosa Cecy.
Ternos, gazis cardumes
De aves trinam louvores,
As brizas, asas pandas,
Deliciosos cantores.
Do livro primoroso
De Alencar lindo feito,
Qual estrela refulge
Teu eternal conceito.
Cristal liquido em tons cintilantes,
Deslisando das serras no veio,
A pureza proclama da linfa
Na espessura do teu vasto seio,
Em granito de espumas bordado.
Que a torrente das águas consome
Sorvedouro profundo insondável,
Radiografa no espaço teu nome.
Plácidas, murmurosas,
Claras, limpidas fontes
Espelham, carinhosas,
Vales, campos e montes,
Caprichos, sedutores,
Soberbos, sem rivais,
Certo são teu orgulho
De encantos naturais.
Himno de Sumidouro - RJ
Entre montañas agrestes despiertas.
Tierra hermosa, mostrando primores.
Tienes por manto la esmeralda de los campos,
Por dosel de altos cielos los fulgores.
Escarpadas penedias altísimas,
Al resplandor de la luna se ciñen con gasa de plata.
Topando con las nubes en los aires
Son encantos que arrebatan la vista.
Oh mi terruño querido.
Repleto de humos de oro,
Abierto estás de riquezas,
Desbordante tesoro.
Atraviesan dulces brisas,
Ligeras, perfumadas,
Aspirando corolas.
Las blancas madrugadas.
Serpenteante como lomo de serpiente
Jugando sobre las orillas vigor,
Paquequer, Paquequer, feroz o manso
Das la vida, la belleza, el esplendor.
Y la cascada sonora y vibrante
Despertando alrededor los vergeles.
Allí se desploma desde la cima de la roca
Algodón desgarrado rodando.
Pureza diamantina
Fecundando el trabajo,
Gotean noches tranquilas,
En lágrimas de rocío.
Cuadro sublime, ¡salve!
¡Oh! Salve, maravilla,
De la potente naturaleza
Hija incomparable.
De tus bosques en el goce de la sombra,
Las tórtolas se cuentan secretos,
Y el sol juega en destellos de luz
En el follaje de los buenos arboledos.
Solo tú guardas ufano y garboso,
Grata leyenda del valiente Pery.
Goitacás de amor puro y constante
Dedicado a la mimosa Cecy.
Ternos, alegres cardúmenes
De aves trinan alabanzas,
Las brisas, alas juntas,
Deliciosos cantores.
Del libro primoroso
De Alencar bellamente hecho,
Cual estrella resplandece
Tu eterno concepto.
Cristal líquido en tonos centelleantes,
Deslizándose de las sierras en el cauce,
La pureza proclama del agua
En la espesura de tu vasto seno,
Bordado en granito de espumas.
Que la corriente de las aguas consume,
Sumidero profundo e insondable,
Radiografiando en el espacio tu nombre.
Plácidas, murmurantes,
Claros, limpios manantiales
Reflejan, cariñosos,
Valles, campos y montes,
Caprichos, seductores,
Soberbios, sin rivales,
Cierto es tu orgullo
De encantos naturales.