Hino de Francisco Beltrão
Rejubilam teus filhos,
No calor que encerra,
O amor a esta terra,
Ó Francisco Beltrão!
Pisou, um dia, este solo brava gente,
No anseio das conquistas de um lugar.
O chão se fez caminho e o sol luzente,
Do azul, fez esperanças emanar.
Chegaram de rincões, plagas sulinas,
Com braços e ideal de pioneiros.
E vendo nestas terras vastas minas,
Cantaram sob o teto dos pinheiros.
Plantaram sua bandeira neste chão.
Seus lares e o trabalho como esteio.
A Cango foi o berço na canção
A embalar estes filhos no seu seio.
E nascia, devagar, singela vila:
Marrecas, promissora e hospitaleira.
Nos braços desta força a construí-la,
Fulgurava a riqueza da madeira.
Muita gente esta terra conheceu,
Entre os nomes de célebres memória.
E Francisco Beltrão resplandeceu,
Para sempre, nas páginas da história.
Himno de Francisco Beltrão
Se regocijan tus hijos,
En el calor que encierra,
El amor a esta tierra,
Oh Francisco Beltrão!
Un día pisaron este suelo valientes personas,
En el anhelo de conquistar un lugar.
La tierra se convirtió en camino y el sol brillante,
Del azul, hizo brotar esperanzas.
Llegaron de rincones, tierras sureñas,
Con brazos e ideales de pioneros.
Y al ver en estas tierras vastas minas,
Cantaron bajo el techo de los pinos.
Plantaron su bandera en este suelo.
Sus hogares y el trabajo como sustento.
La Cango fue la cuna en la canción
Que arrullaba a estos hijos en su regazo.
Y nacía, lentamente, una sencilla villa:
Marrecas, prometedora y hospitalaria.
En los brazos de esta fuerza para construirla,
Resplandecía la riqueza de la madera.
Mucha gente conoció esta tierra,
Entre los nombres de célebres memoria.
Y Francisco Beltrão brilló,
Para siempre, en las páginas de la historia.