Alpenland Ii
In Reinheit, im Land wahrer Bergnatur,
Im Reich der grünen Matten,
Von Tauern bis zum Nebelhorn,
Wirft die Nordalp ihre Schatten
Ich wanderte durch die Höhenluft,
Ich stieg empor, stieg auf,
Spürte die Naturkraft,
Stieg empor im Wanderslauf
Am Sonnenhang hob ich den Hammer
Der im Frühlingslichte stand,
Es glitzerten die Alpenrosen
Weit bis hoch zum Bergeskamm
Hoch den Hammer der Natur,
Der die neue Welt zerdrückt,
Der die Erinnerungen weckt,
Das Alte in ewigen Glanze rückt.
Das Bett der blauen Gletscherwelt,
Wie der Stahl, bethront die Weiten,
Für kurze Zeit schloss ich die Augen,
Und sah doch zu allen Seiten
Ich stand auf und spähte starr,
So streckten sich die Weiden hin,
Wie Stufen führten sie zum Ziele,
Auf zum Bergfrost trieb der Sinn
Angelangt, mit müdem Fusse,
Verweilte ich an jenem Ort
Abermals schloss ich die Augen,
Die Zeit hielt an, hielt immerfort.
Ich sah nichts, sah nur noch Alpenland,
Die wahre Macht, vereint im Licht,
Und wollte ewig rastend bleiben,
Die Herdenpest war ausser Sicht.
Tierra Alpina II
En pureza, en la tierra de verdadera naturaleza montañosa,
En el reino de los prados verdes,
Desde los Tauern hasta el Cuerno de la Niebla,
La Alpina del Norte proyecta su sombra
Caminé por el aire de las alturas,
Subí, ascendí,
Sentí la fuerza de la naturaleza,
Ascendí corriendo en la caminata
En la ladera soleada levanté el martillo
Que estaba en la luz de primavera,
Brillaban las rosas alpinas
Hasta lo alto de la cresta montañosa
Alto el martillo de la naturaleza,
Que aplasta el nuevo mundo,
Que despierta los recuerdos,
Que hace resplandecer lo antiguo en gloria eterna
La cama del mundo glaciar azul,
Como el acero, corona las extensiones,
Por un breve momento cerré los ojos,
Y aún así veía en todas direcciones
Me puse de pie y miré fijamente,
Así se extendían los sauces,
Como escalones que llevaban al objetivo,
Hacia la helada montaña el pensamiento se dirigía
Al llegar, con el pie cansado,
Permanecí en ese lugar
Una vez más cerré los ojos,
El tiempo se detuvo, continuó eternamente
No vi nada, solo vi la tierra alpina,
El verdadero poder, unido en la luz,
Y quería quedarme descansando eternamente,
La peste del rebaño estaba fuera de la vista