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El chico de Soweto

Howard Carpendale

Der Junge Aus Soweto

Aus einem alten Wellblechhaus
da drang ein kleiner Schrei heraus.
Mit Hunger wurde er geboren
in eine Welt aus Wut und Zorn.
Nur seine Mutter konnte das versteh'n
sie schloss ihn in ihre Arme -
den Jungen aus Soweto...

Er war wie jedes schwarze kind
am Anfang für den Haß noch blind.
Mit zehn nahm er den ersten Stein,
warf Scheiben von den Weißen ein,
schrieb "Freiheit für Mandela" auf die Wand.
Und seine Stimme schrie er heiser -
der Junge aus Soweto...

Mit 14 war er schon ein Mann,
nahm Arbeit in den Mienen an.
Er schufftete tagein, tagaus -
holte das Gold der Weißen raus
und ballte selbst im Schlaf noch eine Faust:
Warum hast du mich geboren -
den Jungen aus Soweto...

Es war ein glühendheißer Tag,
als er dann auf der Straße starb.
Die Palmen wiegten sich im Wind
fast so, als ob sie traurig sind.
Und barfuß durch den Sand ging eine Frau
langsam in den Abend -
Müde von Soweto...

El chico de Soweto

Desde una vieja casa de chapa
da un pequeño grito salió.
Nació con hambre
en un mundo de ira y furia.
Solo su madre podía entenderlo
lo abrazaba en sus brazos -
el chico de Soweto...

Era como cualquier niño negro
al principio ciego ante el odio.
A los diez años lanzó la primera piedra,
tiró ventanas de los blancos,
escribió 'Libertad para Mandela' en la pared.
Y su voz gritaba ronca -
el chico de Soweto...

A los 14 años ya era un hombre,
trabajaba en las minas.
Trabajaba día tras día
sacando el oro de los blancos
y apretaba el puño incluso en sueños:
¿Por qué me has dado a luz -
el chico de Soweto...

Fue un día ardiente
cuando murió en la calle.
Las palmeras se mecían en el viento
casi como si estuvieran tristes.
Y descalza por la arena iba una mujer
lentamente hacia la noche -
cansada de Soweto...

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