Gávea
No domingo no campo da gávea é día de jogo e um olheiro foi ver.
Quebra-osso clube de regatas contra o frente rubra do cine abc.
O juiz foi escolhido na hora. no mando de campo, quebra que ganhou.
O gramado tinha uma baixada e sabiam, é mole, só lançar que é gol.
Dado o apito inicial, o povo se chegou e o olheiro gritou: "toca aqui. sou o bráulio, zagueiro do américa, amigo do edu e didi."
Quando a turma entendeu, o negócio engrossou e o campinho se modificou.
Ficou como o maraca lotado e o time da casa que se superou.
No afan de atacar, a defesa dormiu e do nada o contra surgiu.
Lançamento em profundidade. o goleiro, sozinho, a bola nem viu.
Um a zero. e agora a torcida do time da casa já fora de si.
Dava aquele incentivo danado. se perder o jogo, não saio daqui.
Mas começou segundão e a baixada virou contra o quebra, que desesperou.
Contra-ataque outra vez, morro abaixo. defesa e atacante. outro gol.
Mas o goleiro fugiu, uma lata voou, o juiz apitou o final.
E o bráulio, coitado, acusado de ser o culpado, acabou no hospital.
O juiz foi pro mato, que cara-de-pau.
O goleiro cubano foi preso ilegal.
Foi porrada e risada, vagabundo é mau.
E no outro domingo ainda tem a final.
Gávea
En el domingo en el campo de Gávea es día de juego y un ojeador fue a ver.
Club Quebra-Osso de regatas contra el frente rubro del cine ABC.
El árbitro fue elegido en el momento. En el campo local, Quebra que ganó.
El césped tenía una pendiente y sabían, es fácil, solo lanzar y es gol.
Con el pitido inicial, la gente se acercó y el ojeador gritó: 'pásala acá. Soy Bráulio, defensor del América, amigo de Edu y Didi.'
Cuando la pandilla entendió, la cosa se puso seria y el campo se modificó.
Quedó como el Maracaná lleno y el equipo local se superó.
En el afán de atacar, la defensa se durmió y de la nada surgió el contraataque.
Pase en profundidad. El portero, solo, ni vio la pelota.
Uno a cero. Y ahora la hinchada del equipo local ya estaba fuera de sí.
Daba ese aliento tremendo. Si pierden el juego, no salgo de aquí.
Pero empezó el segundo tiempo y la pendiente se volcó contra Quebra, que desesperó.
Contraataque otra vez, cuesta abajo. Defensa y atacante. Otro gol.
Pero el portero se escapó, una lata voló, el árbitro pitó el final.
Y Bráulio, pobre, acusado de ser el culpable, terminó en el hospital.
El árbitro se fue al monte, qué sinvergüenza.
El portero cubano fue arrestado ilegalmente.
Hubo golpes y risas, el vagabundo es malo.
Y en el próximo domingo aún hay final.
Escrita por: Alegre Corrêa / Márcio Tubino