395px

Toda mi corazón se regocija esta noche

Hymn

All My Heart This Night Rejoices

All my heart this night rejoices,
As I hear, far and near, sweetest angel voices;
"Christ is born," their choirs are singing,
Till the air, everywhere, now their joy is ringing.

For it dawns, the promised morrow
Of His birth, who the earth rescues from her sorrow.
God to wear our form descendeth;
Of His grace to our race here His Son He sendeth.

Yea, so truly for us careth,
That His Son, all we've done, as our offering beareth;
As our Lamb Who, dying for us,
Bears our load, and to God, doeth in peace restore us.

Hark! a voice from yonder manger,
Soft and sweet, doth entreat, "Flee from woe and danger;
Brethren, come; from all that grieves you
You are freed; all you need I will surely give you."

Come, then, let us hasten yonder;
Here let all, great and small, kneel in awe and wonder,
Love Him Who with love is yearning;
Hail the star that from far bright with hope is burning.

Ye who pine in weary sadness,
Weep no more, for the door now is found of gladness.
Cling to Him, for He will guide you
Where no cross, pain or loss, can again betide you.

Hither come, ye poor and wretched:
Know His will is to fill every hand outstretchèd;
Here are riches without measure,
Here forget all regret, fill your hearts with treasure.

Blessèd Savior, let me find Thee!
Keep Thou me close to Thee, cast me not behind Thee!
Life of life, my heart Thou stillest,
Calm I rest on Thy breast, all this void Thou fillest.

Thee, dear Lord, with heed I'll cherish;
Live to Thee and with Thee, dying, shall not perish;
But shall dwell with Thee for ever,
Far on high, in the joy that can alter never.

Forth today the Conqueror goeth,
Who the foe, sin and woe, death and hell, o'erthroweth.
God is man, man to deliver;
His dear Son now is one with our blood forever.

Shall we still dread God's displeasure,
Who, to save, freely gave His most cherished Treasure?
To redeem us, He hath given
His own Son from the throne of His might in Heaven.

Should He who Himself imparted
Aught withhold from the fold, leave us broken hearted?
Should the Son of God not love us,
Who, to cheer sufferers here, left His throne above us?

If our blessèd Lord and Maker
Hated men, would He then be of flesh partaker?
If He in our woe delighted,
Would He bear all the care of our race benighted?

He becomes the Lamb that taketh
Sin away and for aye full atonement maketh.
For our life His own He tenders
And our race, by His grace, meet for glory renders.

Toda mi corazón se regocija esta noche

Todo mi corazón se regocija esta noche,
Al escuchar, lejos y cerca, las voces de los ángeles más dulces;
'Cristo ha nacido', cantan sus coros,
Hasta que el aire, por todas partes, resuena ahora con su alegría.

Pues amanece, la prometida aurora
De Su nacimiento, quien rescata a la tierra de su dolor.
Dios desciende para llevar nuestra forma;
De Su gracia a nuestra raza, envía aquí a Su Hijo.

Sí, tan verdaderamente se preocupa por nosotros,
Que Su Hijo, todo lo que hemos hecho, como nuestra ofrenda lleva;
Como nuestro Cordero Quien, muriendo por nosotros,
Carga con nuestro peso y nos restaura en paz a Dios.

¡Escucha! Una voz desde aquel pesebre,
Suave y dulce, ruega, 'Huye de la aflicción y el peligro;
Hermanos, venid; de todo lo que os aflige
Estáis liberados; todo lo que necesitáis, seguramente os lo daré'.

Venid, entonces, apresurémonos hacia allá;
Aquí, dejemos que todos, grandes y pequeños, nos arrodillemos con asombro y reverencia,
Amémoslo, Quien con amor anhela;
Saludemos a la estrella que desde lejos brilla con esperanza.

Vosotros que languidecéis en tristeza,
No lloréis más, pues la puerta de la alegría ha sido encontrada.
Aferraos a Él, pues Él os guiará
Donde ninguna cruz, dolor o pérdida, pueda volver a sucederos.

Venid aquí, vosotros pobres y desdichados:
Sabed que Su voluntad es llenar cada mano extendida;
Aquí hay riquezas sin medida,
Olvidad aquí todo pesar, llenad vuestros corazones de tesoro.

Bendito Salvador, ¡déjame encontrarte!
Mantenme cerca de Ti, no me dejes atrás;
Vida de vida, mi corazón Tú calmas,
En calma descanso en Tu pecho, todo este vacío Tú lo llenas.

A Ti, amado Señor, cuidaré con atención;
Vivir para Ti y contigo, morir, no pereceré;
Pero moraré contigo para siempre,
Lejos en lo alto, en la alegría que nunca puede cambiar.

Hoy sale el Conquistador,
Quien al enemigo, pecado y aflicción, muerte e infierno, derrota.
Dios es hombre, hombre para liberar;
Su amado Hijo ahora es uno con nuestra sangre para siempre.

¿Deberíamos aún temer el desagrado de Dios,
Quien, para salvar, libremente dio Su Tesoro más preciado?
Para redimirnos, Él ha dado
A Su propio Hijo desde el trono de Su poder en el Cielo.

Si Él, quien se dio a Sí mismo,
Retuviera algo del rebaño, ¿nos dejaría con el corazón roto?
¿No debería amarnos el Hijo de Dios,
Quien, para alegrar a los que sufren aquí, dejó Su trono por encima de nosotros?

Si nuestro bendito Señor y Creador
Odiara a los hombres, ¿sería entonces partícipe de la carne?
Si en nuestra aflicción se deleitara,
¿Llevaría Él toda la carga de nuestra raza desamparada?

Él se convierte en el Cordero que quita
El pecado y hace una expiación completa para siempre.
Para nuestra vida, la Suya ofrece
Y a nuestra raza, por Su gracia, la prepara para la gloria.

Escrita por: