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Día de la postal

Ian Anderson

Postcard Day

My eyes are white circles above cheekbones on fire:
pale hand gripping my pen.
Rounding up to the zero, adding infinite fractions,
letting nine become ten.
Two pink doves strut the shingles
picking crumbs from the breakfast I saved
for you dear. And I wish you were here
on this postcard day.

Focus on the fine indeterminate line
where the sky meets the sea.
Desperate midweek words, banal and absurd
freely flow out of me.
Well, I may be a hostage to summer
but I'm a hostage, not a slave.
And I'm clear that I wish you were here
on this postcard day.

Precious cargo of flotsam: mixed memories on an ocean tide
swim madly with spice from the orient
on a mystery watery carpet ride.
But with the sun going down, the wind goes around;
blows them back out of mind.

My eyes are white circles staring down past the point
of my restless pen.
While the ghosts of my youth all sworn to the truth
call my name again.
Two brown legs don't make a summer.
But two brown arms couldn't keep me away.
Well, my dear, I wish you were here
on this postcard day.

Día de la postal

Mis ojos son círculos blancos sobre mejillas en llamas:
mano pálida aferrando mi pluma.
Redondeando hasta el cero, sumando fracciones infinitas,
dejando que el nueve se convierta en diez.
Dos palomas rosadas pasean por las tejas
recogiendo migajas del desayuno que guardé
para ti querido. Y desearía que estuvieras aquí
en este día de la postal.

Enfocándome en la fina línea indeterminada
donde el cielo se encuentra con el mar.
Palabras desesperadas a mitad de semana, banales y absurdas
fluyen libremente de mí.
Bueno, tal vez sea un rehén del verano
pero soy un rehén, no un esclavo.
Y tengo claro que desearía que estuvieras aquí
en este día de la postal.

Preciosa carga de restos: recuerdos mezclados en una marea oceánica
nadan locamente con especias de oriente
en un misterioso paseo en alfombra acuática.
Pero con el sol poniéndose, el viento da la vuelta;
los sopla fuera de la mente.

Mis ojos son círculos blancos mirando fijamente más allá del punto
de mi pluma inquieta.
Mientras los fantasmas de mi juventud todos jurados a la verdad
llaman mi nombre de nuevo.
Dos piernas bronceadas no hacen un verano.
Pero dos brazos bronceados no podrían mantenerme alejado.
Bueno, querida, desearía que estuvieras aquí
en este día de la postal.

Escrita por: Ian Anderson