Victoria
A las tres de la mañana
Me encontraba en la calle
Tirada, entregada
Perdida
Escuchaba a la gente
Pasando, mirando
En las esquinas orinando
En las tiendas, oliendo
Su botella vacía
Su sangre, vino
Su rostro partido
Tu pecho sangrando
No aguanto más caminar
En círculos, girando
Los besos rojos
No son más que ansias
En cada nueva esquina
Un peligro
Cada nueva droga
Una euforia
El miedo de salir
Caminar por las calles
Los hombres, mujeres
Se entregan al asfalto
Sin pudor, sin límites
El calor se apodera
Tu sangre se calienta
El cuerpo se calienta
El dulce en la boca
La visión borrosa
La imagen del mundo
Hecho para pocos
Las mujeres bonitas
No fueron hechas para acá
Perdóname
Pero la culpa es de ellos
A las seis de la mañana
Me encontraba en la calle
Tirada, perdida
Muerta y desnuda