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La tienda de pintura

Ismo Alanko

Maalausliike

Kun ajan lapset vilustuvat uudisten tuulissa,
he kiroavat menneisyytensä.
Kun tuomenoksa taittuu pienen käden kosketuksesta,
se varjoillaan maata pommittaa.
Uunilintu uunissa ja kaikki paikoillaan,
liian paljon pelissä siis taakse poistukaa.

Maalausliikkeen harmaat seinät kertoo tutun tarinan.
Oven narahduksin tuuli soittaa tyhjää taloa.
Pitkin saloja huhuilee, valoa, valoa,valoa,valoa.

Kun nainen painaa enemmän kuin henki lasten huulilla,
häpeä on tyyny jolle vanhus painaa pään.
Rauha on kuin rutto jota vastaan taistellaan,
kiire kasvaa kulkiessa.
Pääsi on jo vadilla, Johannes olet vihannes.
Piiat kyykkii, jonottaa kun rouvat pesee hameitaan.

Maalausliikkeen harmaat seinät kertoo tutun tarinan.
Oven narahduksin tuuli soittaa tyhjää taloa.
Pitkin saloja huhuilee, valoa, valoa,valoa,valoa.

Maalausliikkeen harmaat seinät kertoo tutun tarinan.
Oven narahduksin tuuli soittaa tyhjää taloa.
Pitkin saloja huhuilee, valoa, valoa,valoa,valoa.

La tienda de pintura

Cuando los niños del tiempo se resfrían en el viento de las noticias,
maldecirán su pasado.
Cuando una rama de cerezo se rompe con el toque de una pequeña mano,
ataca la tierra con sus sombras.
Un pájaro en el horno y todo en su lugar,
hay demasiado en juego, así que retrocedan.

Las paredes grises de la tienda de pintura cuentan una historia familiar.
El viento toca la casa vacía con el crujir de la puerta.
A lo largo de los bosques susurra, luz, luz, luz, luz.

Cuando una mujer pesa más que el aliento en los labios de los niños,
la vergüenza es la almohada en la que el anciano apoya la cabeza.
La paz es como la peste contra la que luchamos,
la prisa crece al caminar.
Tu cabeza ya está en la bandeja, Juan eres un vegetal.
Las criadas se agachan, esperan en fila mientras las damas lavan sus faldas.

Las paredes grises de la tienda de pintura cuentan una historia familiar.
El viento toca la casa vacía con el crujir de la puerta.
A lo largo de los bosques susurra, luz, luz, luz, luz.

Las paredes grises de la tienda de pintura cuentan una historia familiar.
El viento toca la casa vacía con el crujir de la puerta.
A lo largo de los bosques susurra, luz, luz, luz, luz.

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