Dorinas Bild
Wir trugen die Kanone
in Einzelteilen durch den Schlamm.
Erst mit Gesang, dann ohne
bis ganz oben auf den Kamm.
Wir flickten sie zusammen
im Nebelheim aus Eis und Firn.
Die Hände voller Schrammen
kalter Schweiß auf meiner Stirn.
Jedesmal
wenn ich allein auf Posten saß
Jedesmal
wenn sich Kälte durch die Kleider fraß
Jedesmal
trug ich es schützend wie einen Schild
hielt ich Dorinas Bild.
Manche wurden schneeblind.
Viele sind erfroren.
Im eisig kalten Wind
ging mein Nebenmann verloren.
Ich saß da wie eine Leiche
reglos, stundenlang.
Meine Augen spielten Streiche
sahen Geister dort am Hang.
Jedesmal
wenn ich allein auf Posten saß
Jedesmal
wenn sich Kälte durch die Kleider fraß
Jedesmal
trug ich es schützend wie einen Schild
hielt ich Dorinas Bild.
Im Schein flackernder Laternen
liegen Horchposten und lauschen.
In Stollen, tief in Eiskavernen
hören sie die Gletscher rauschen.
Wir sind hier nicht allein
Nachts hört man ihn graben.
Der Feind wühlt sich ins Gestein
ist am Hämmern und am Schaben.
Er schleppt unermüdlich Tonnen
von Sprengstoff in den Schacht.
Hell wie 1000 Sonnen
zerreißt die Explosion die Nacht.
Mit einem Schlag
bersten Knochen, Fels und Stahl.
Mit einem Schlag
rast der Gletscher hinab ins Tal.
Mit einem Schlag
stürzen Leiber auf Gestein.
Mit einem Schlag
kehrt plötzlich Ruhe ein.
Es ist wie in meinen Träumen.
Ich lieg auf dem Rücken im hohen Gras
auf dem Feld unter Bäumen
wo ich oft mit ihr zusammensaß.
Im Sommerkleid tritt sie zu mir ins Licht.
Die Sonne scheint uns ins Gesicht.
Sie sieht mich an, lächelt mild.
Ein letztes Mal
Dorinas Bild...
La imagen de Dorina
Llevamos el cañón
en piezas a través del barro.
Primero cantando, luego en silencio
hasta la cima más alta.
Lo ensamblamos
dentro de la neblina de hielo y nieve.
Las manos llenas de arañazos,
sudor frío en mi frente.
Cada vez
que me quedaba solo de guardia
Cada vez
que el frío se colaba por la ropa
Cada vez
lo llevaba como un escudo protector
sostenía la imagen de Dorina.
Algunos quedaron ciegos por la nieve.
Muchos murieron congelados.
En el viento helado
perdí a mi compañero.
Me quedé allí como un cadáver,
inmóvil, por horas.
Mis ojos me jugaban trucos,
veían fantasmas en la ladera.
Cada vez
que me quedaba solo de guardia
Cada vez
que el frío se colaba por la ropa
Cada vez
lo llevaba como un escudo protector
sostenía la imagen de Dorina.
A la luz de faroles parpadeantes
los puestos de escucha y escuchan.
En túneles, profundos en cavernas de hielo
escuchan el rugir de los glaciares.
No estamos solos aquí
Por la noche se le escucha cavar.
El enemigo se abre paso en la roca
está martillando y raspando.
Arrastra incansablemente toneladas
de explosivos al pozo.
Brillante como 1000 soles
la explosión desgarra la noche.
De repente
huesos, rocas y acero estallan.
De repente
el glaciar se precipita al valle.
De repente
los cuerpos caen sobre la roca.
De repente
la calma se instala.
Es como en mis sueños.
Estoy acostado boca arriba en la alta hierba
en el campo bajo los árboles
donde a menudo me sentaba con ella.
En vestido de verano se acerca a la luz.
El sol nos ilumina la cara.
Me mira, sonríe suavemente.
Una última vez
La imagen de Dorina...