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Cruzada de los Niños

Janus

Kinderkreuzzug

I.
Neununddreißig in Polen
war eine blutige Schlacht
die hat die Frauen zu Witwen
und Kinder zu Waisen gemacht.

In einem verbrannten Dorf
waren alle Erwachsenen tot.
Der Winter zog ins Land
es fehlte an Hoffnung und Brot.

Fünfundfünfzig kleine Kinder
eine stumme Schar.
Sie brachen auf zu einem Ort
an dem der Tod nicht war.

Einer stapfte voran
er wollte ihr Führer sein.
Einer fiel immer zurück
der hatte ein lahmes Bein.

Irgendwann ging er verloren
das tat den andren weh.
Sie riefen seinen Namen doch
um sie nichts als Schnee.

Er war der erste Gefallene.
Es wurde viel geweint.
Beim Nächsten dann weinte keiner mehr
so herzlos das auch scheint.

II.
Es gab einen kleinen Hund
den schickten sie voran.
Eines Tages sprang er bellend
um einen verletzen Mann

in Uniform und Stiefeln.
Er war Soldat gewesen.
Sie pflegten ihn sieben Tage doch
er wollte nicht genesen.

Er keuchte schwach : „Geht nach Süden!"
Muss stark gefiebert haben.
Und als er starb am achten Tag
da ham sie ihn begraben.

Sie standen um ihren Führer
der sah in die Wälder hinein
und deutete mit seiner Hand
„Dort, dort muß Süden sein!"

Sie kamen an eine Stadt
da machten sie einen Bogen.
Man sah von dort, wie sie stumm
über den Bergkamm zogen.

Das war das letzte Mal
daß man sie ziehen sah
auf ihrem Weg ins gelobte Land
die verfrorne Kinderschar.

Wenn ich die Augen schließe
sehe ich sie ziehn:
von einem Bauernhof
übers weite Feld
durch die Wälder hin
in die Berge fliehn.

III.
In Polen, in jenem Januar
wurde ein Hund gefunden
dem hatte man ein Schild aus Pappe
um den Hals gebunden.

Drauf stand: „Bitte um Hilfe!
Wir finden den Weg nicht mehr.
Wir sind zweiundzwanzig.
Der Hund hier führt euch her.

Und könnt ihr nicht kommen
jagt ihn einfach fort.
Nur bitte, schießt nicht auf ihn.
Er allein weiß den Ort."

Die Schrift war von Kinderhand
Bauern haben sie gelesen.
Seit diesem Tag sind zwei Jahre um
der Hund ist verhungert gewesen.

Cruzada de los Niños

I.
Treinta y nueve en Polonia
fue una batalla sangrienta
que convirtió a las mujeres en viudas
y a los niños en huérfanos.

En un pueblo quemado
todos los adultos estaban muertos.
El invierno llegó a la tierra
faltaba la esperanza y el pan.

Cincuenta y cinco niños pequeños
una multitud silenciosa.
Partieron hacia un lugar
donde la muerte no estaba.

Uno marchaba adelante
quería ser su guía.
Uno siempre se quedaba atrás
tenía una pierna coja.

En algún momento se perdió
eso dolió a los demás.
Gritaron su nombre pero
solo escucharon el silencio.

Él fue el primer caído.
Se lloró mucho.
En el siguiente ya nadie lloró más
por más despiadado que parezca.

II.
Había un pequeño perro
que enviaron adelante.
Un día saltó ladrando
hacia un hombre herido

en uniforme y botas.
Había sido soldado.
Lo cuidaron siete días pero
él no quería recuperarse.

Jadeaba débilmente: '¡Vayan al sur!'
Debe haber tenido fiebre alta.
Y cuando murió al octavo día
lo enterraron.

Estaban alrededor de su líder
que miraba hacia los bosques
y señalaba con su mano
'¡Allí, allí debe estar el sur!'

Llegaron a una ciudad
y rodearon.
Desde allí se les veía, mudos
cruzando la cresta de la montaña.

Esa fue la última vez
que los vieron marchar
en su camino hacia la tierra prometida
la congelada multitud de niños.

Cuando cierro los ojos
los veo marchar:
de una granja
a través del campo
por los bosques
huyendo hacia las montañas.

III.
En Polonia, en ese enero
encontraron un perro
al que le habían atado un cartel de cartón
al cuello.

Decía: '¡Por favor, ayuda!
No encontramos el camino.
Somos veintidós.
Este perro los guiará aquí.

Y si no pueden venir
sólo ahuyéntenlo.
Pero por favor, no le disparen.
Solo él sabe el lugar.'

La escritura era de mano de niños
los granjeros la leyeron.
Desde ese día han pasado dos años
el perro murió de hambre.

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