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Alma de Estancia y Querencia

Jari Terres

Alma De Estância e Querência

Da gadaria faz silhueta a madrugada
Das quatro quadras da invernada do branquilho
Rodeio grande saltou cedo a peonada
Levando a lua na cabeça do lombilho

A mim me toca repontá o fundo do campo
Na hora santa em que a manhã tira o seu véu
Levo na testa do gateado a última estrela
Que aquerenciada não quis mais voltar pra o céu

E o meu cavalo que me gusta ouviu um silvido
Olhar comprido e põe tenência nas orelhas
Enxergo o gado e o assobio sai tão sentido
Que acende o sol num gravatá crista vermelha

E o meu cavalo que me gusta ouviu um silvido
Olhar comprido e põe tenência nas orelhas
Enxergo o gado e o assobio sai tão sentido
Que acende o sol num gravatá crista vermelha

O boi compreende o chamado da melodia
E a gadaria pisoteia um Santa Fé
Chegam no passo da restinga, e uma traíra
Atira um bote à flor azul de um aguapé

Olhando a ponta que encordoa pra o rodeio
Cresce o anseio de viver nestas lonjuras
Bárbara é a lida no lombo dos arreios
E alma de campo é a rendição destas planuras

Já me disseram que se acabam as invernadas
Que retalhadas marcam o fim de existência
Mas trago a essência e a constância de um olho d'água
De alma penduada com sementes de querência

Já me disseram que se acabam as invernadas
Que retalhadas marcam o fim de existência
Mas trago a essência e a constância de um olho d'água
De alma penduada com sementes de querência

Alma de Estancia y Querencia

En la estancia se perfila la madrugada
De las cuatro cuadras del corral del novillo
El rodeo grande saltó temprano la peonada
Llevando la luna en la cabeza del caballo

Me toca repuntar el fondo del campo
En la hora santa en que la mañana se quita el velo
Llevo en la frente del overo la última estrella
Que arraigada no quiso volver al cielo

Y mi caballo que me gusta escuchó un silbido
Mirada larga y pone atención en las orejas
Veo el ganado y el silbido sale tan sentido
Que enciende el sol en un cardenal cresta roja

Y mi caballo que me gusta escuchó un silbido
Mirada larga y pone atención en las orejas
Veo el ganado y el silbido sale tan sentido
Que enciende el sol en un cardenal cresta roja

El toro comprende el llamado de la melodía
Y la hacienda pisa un Santa Fe
Llegan al paso de la restinga, y una tararira
Lanza un bocado a la flor azul de un camalote

Mirando la punta que encorda para el rodeo
Crece el anhelo de vivir en estas soledades
Bárbara es la tarea en el lomo de las monturas
Y alma de campo es la entrega de estas llanuras

Ya me dijeron que se acaban los corrales
Que divididas marcan el fin de la existencia
Pero traigo la esencia y la constancia de un manantial
De alma arraigada con semillas de querencia

Ya me dijeron que se acaban los corrales
Que divididas marcan el fin de la existencia
Pero traigo la esencia y la constancia de un manantial
De alma arraigada con semillas de querencia

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