Posto de Doma
Um velho vai dando um jeito
Num par de rédea atorado
Um outro, entusiasmado
Acomoda um mate gordo
Na tarde mansa de outono
De um domingo acinzentado
No posto da curunilha
Vão aguentando o tirão
Dois filhos da solidão
Perfil de tarde invernosa
Na geografia da estância
Onde o mundo é resumido
Num cincerro retinindo
E a bagualada na forma!
Eu conheço esses viventes
O Domício e o Maurício
Já nasceram com o relincho
No florão da madrugada
Com seis cordas aporreadas
Num alambrado de tripa
E um pulso de melodia
Se desmanchando em guitarra
Se amansam pelo feitiço
Das pupilas de uma China
Por vezes, são enchente
Transbordando nas retinas
Mas quando se mesclam às cerdas
De um crinudo inconsequente
São o passado da minha gente
No chão crioulo que pisam!
São quatro esporas matreiras
Retovadas nos garrões
Marcando as pulsações
Dos corações temperados
Por rigores de mormaço
Em tempéres de minuano
Espantam o mal de algum olho
Com o encontro dos seus cavalos
E quando o véu da noite
Los pega jujando um mate
Com a guitarra no costado
Mirando os lumes de um fogo
Relembram algum desgosto
De um puebledo sem memória
Aos que inventaram pátria
No couro zaino do pasto!
Puesto de Doma
Un anciano encontrará una manera
En un par de correa aturdida
Otro, entusiasta
Se adapta a un mate de grasa
En la tarde tranquila del otoño
De un domingo grisáceo
En el puesto de la curunilla
Agárrate al pez gordo
Dos hijos de la soledad
Perfil de la tarde de invierno
En la geografía del complejo
Donde el mundo se resume
En un cincerro retinating
¡Y la baguada en la forma!
Sé que estos vivos
Domitius y Mauricio
Ellos nacieron con el lloriqueo
En la flor de la mañana
Con seis cuerdas
En una ráfaga de tripas
Y un pulso de melodía
Caerse a pedazos en la guitarra
Son suavizados por el hechizo
De los alumnos de una China
A veces están inundando
Rebosante en las retinas
Pero cuando se funden en las cerdas
De una corona imprudente
Son el pasado de mi gente
¡En el suelo criollo pisas!
Son cuatro espuelas astudas
Re-cubierto en las garras
Marcando los latidos del corazón
De los corazones templados
Por rigores de mormae
En las tormentas minuan
Asustan al mal de algún ojo
Con la reunión de sus caballos
Y cuando el velo de la noche
Los atrapas jujando un compañero
Con la guitarra en el lateral
Apuntando las luces de un fuego
Recordando un poco de disgusto
De un puebledo sin memoria
Para los que inventaron la patria
¡En el cuero zaino del pasto!